En la punta de la lengua

Written by | Ágora

taH pagh taHbe’. DaH mu’tlheghvam vIqelnIS

 Tal vez la frase más famosa de las obras de William Shakespeare e incluso de toda la historia de la literatura: “Ser o no ser. Ésa es la cuestión”, encuentra su destacada traducción en febrero de 2000 a una lengua poco relacionada con este mundo, más bien con el planeta ficticio Kronos donde son originarios los Klingons de la popular serie Star Trek.

Creada por el lingüista norteamericano Marc Okrand en la década de 1980, la lengua klingon (tlhIngan Hol) constituye la lengua artificial más popular tras el esperanto, al grado de ser objeto de uso en varias convenciones de ciencia ficción entre los seguidores de la serie. Lo peculiar de la lengua no es sólo su concepción para una serie de ciencia ficción (en las que normalmente los extraterrestres hablan un perfecto inglés o al menos hacen ruidos extraños para aparentar una lengua), sino su construcción lingüística ajena (en lo posible) a toda lengua natural existente en la Tierra. A nivel fonético-fonológico, la mezcla de sonidos encontrados sólo individualmente en lenguas terrícolas viene a mezclarse en el hablar único de la lengua extraterrestre, hablada “fuertemente” según el eufemismo propuesto por el Instituto de la Lengua Klingon.

Una gran dificultad para su difusión en la Tierra ha sido la necesidad de crear términos adecuados a la vida cotidiana de los terrícolas, ya que en klingon existen palabras como jolvoy’ (unidad transportadora ionizadora) pero carecen de la tan común palabra “hola” (lo único cercano a un saludo en klingon es nuqneH que significa “¿Qué quieres?”, en suma una lengua que va directo al grano). En cuanto a la estructura de la oración, el klingon es una lengua aglutinante que cuenta con un orden Objeto-Verbo-Sujeto (OVS), una rara organización que sólo se da con poca frecuencia en lenguas de organización libre (como el ruso, el euskera, el finés, el croata, entre otros) y como recurso retórico con el hipérbaton: “Tal deseo tuve yo”. Si sumamos el hecho de tener un sistema de escritura diferente al latino (aunque por ser fonético no es tan complicado como el chino, por ejemplo) y sobre todo a la complejidad de los sonidos, la organización de las palabras y el vocabulario, hacen de esta lengua un fuerte candidato a la lengua más complicada del mundo, ya ni digamos rara, si no, busquen la definición de la palabra be’joy y entenderán lo que digo. DaH jImej !!!

Diego Ugalde

diego.ugalde@udlap.mx

Last modified: 27 Enero, 2014

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