La historia de tu infancia: Mi hijo Pinocho

Written by | Lado Alterno

Son las siete de la noche y la fila frente al auditorio llega casi hasta los límites de la fuente. Aún es temprano para la función, pero el frío viento obliga a los organizadores a dar el acceso. Dentro del recinto, los mejores lugares ya han sido ocupados o apartados con bolsas, chamarras, bufandas e incluso sombrillas.

A medida que entra la gente, el frío de afuera se convierte en calor de multitud. De pronto, cuatro hadas con cortos vestidos de colores primaverales se pasean entre la gente buscando un niño. Muchos de ellos disfrazados de calaveras, brujas y diablillos entre las casi 200 personas que llenan las butacas del primer piso del recinto. Las voces infantiles de las hadas dan la primera y segunda llamada. El primer violín de la orquesta da la afinación, y luego una femenina voz pero más madura, da la tercera llamada.

05

Fotografía por Luis Arturo García

La dulce melodía “Deseo de estrella” te remonta a los domingos de tu infancia, cuando te levantabas antes que cualquiera en casa para ver las películas de Disney. Entra Jessica del Castillo, aquella que fue la
dulce Dorothy en Mago de Oz, esta vez en un vestido de coctel azul marino que tiene una delicada cola de
tul que flota entre las notas, acompañando con su voz la dulce canción del recuerdo.
El hada azul de esta historia recuerda a aquella rubia aprendiz de bruja del musical de Stephen Shwartz:
Glinda (Wicked). Toda glamour, orgullosa y perfecta, es retada por un joven Geppetto –Vicente Martínez– quien no quiere más a Pinocho por estar “defectuoso”.

Con un poco de magia de las cuatro pequeñas hadas aprendices, nos remontamos al principio de la historia del muñeco de madera. Gepetto, el juguetero, se pierde entre un montón de niños malcriados y padres desesperados. Su canción, “Para completo estar”, parte el corazón y anuda la garganta ante la desgracia de un hombre adulto que se sume en la soledad de su taller de juguetes. Ante tal tragedia, el Hada Azul da vida a Pinocho con un hechizo que sólo lo hará un niño de verdad cuando aprenda a ser bueno y generoso.

Así la historia se desarrolla como un viaje en el tiempo, llena de escenas con duelos musicales y discusiones, sorprendentes interpretaciones como el monólogo operístico del marionestista Strómboli –interpretado por Leonardo Joel Sánchez– quien despertó ovaciones y grandes aplausos del público; sumado a las cómicas situaciones del inexperto padre Gepetto y Pinocho, la idea de la fábrica de niños perfectos o la fallida  mágica” transformación del niño de madera, llenan el recinto de risas y carcajadas durante toda la obra.
La noche del estreno termina con los vitoreos de éxito del elenco detrás de la cortina y con los aplausos del
complacido público que en esta ocasión saboreo sus dulces recuerdos de infancia.

 

MITZI MARTÍNEZ S

mitzi.martinezsz@udlap.mx

Fotografías por Luis Arturo García

[wppa type=»slideonlyf» album=»14″]Any comment[/wppa]

Last modified: 7 noviembre, 2014

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *