¡No más sangre!

Written by | Opinión

Ser mujer en Puebla se está convirtiendo en un riesgo para las habitantes de este estado, pues la creciente ola de feminicidios parece no encontrar fin. Entre la impunidad y la falta de sensibilización de los actores encargados de la justicia, se sigue derramando sangre de mujeres que son víctimas de violencia. Su voz se apagó, pero el eco resuena en las protestas, en las marchas y en todas aquellas personas que piden justicia para sus difuntas.

¿De qué sirve tipificar en la ley el feminicidio? Pareciera ser meramente una respuesta sociológica al fenómeno, un querer tapar el sol con el dedo, como si tipificarlo fuera a terminar con ello. En Puebla se considera feminicidio, según el Código Penal en su artículo 312 Bis, a aquel delito que priva de la vida a una mujer por razones de género, es decir, odio o aversión a la mujeres, celos extremos, o cuando existan en la víctima lesiones infamantes, violencia sexual o violencia incluso antes de su muerte.

Para empezar, ¿cómo ejecutar una ley tan ambigua? ¿Los jueces cuentan con una escala que mide los celos? ¿Sólo se considera feminicidio cuando existen lesiones infamantes? Es decir, ¿a fuerza tienen que encontrar cuerpos desmembrados, para moverlos de su categoría de homicidio doloso? Esto explica por qué hay tantos casos de feminicidios impunes.

En Puebla sólo existe una sentencia de feminicidio elaborada por el Tribunal Superior de Justicia, en abril de 2015, es el caso de Stefani Juárez Morales. Su agresor recibió sentencia después de un proceso que llevó un poco más de dos años.

Las cifras de la sociedad civil (entre ellas Taller A.C y Ddeser Puebla) registran 200 casos contra 23 que existen en las listas de espera de la Procuraduría de Justicia. De ellos, sólo uno —¡UNO!— ha recibido justicia.

Lo que pasa es que, cuando reciben las denuncias de las personas que han encontrado los cadáveres, a pesar de las condiciones en las que puedan estar, no los tipifican como feminicidio hasta que no hayan cumplido alguna de las cláusulas de la ley, de principio se califican de homicidio doloso y según continúe la investigación podrían cambiar o no de sentido. Aunado a esto, quienes imparten la justicia se siguen preguntando si vale más la vida de una mujer que la de un hombre. A la vista de abogados, secretarios, oficiales y jueces, la respuesta sería no.

Es importante que, ante este tema, exista la sensibilidad necesaria en todos los actores participantes, que no se creen leyes si su significado no tiene relevancia alguna. ¡Qué no exista más impunidad! No queremos seguir escuchando el eco de las mujeres asesinadas, las queremos vivas y en pleno goce de eso mismo… ¡Su vida!

Karla Castillo 

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Karla Castillo escribió esta columna como colaboradora invitada de La Catarina. ¿Interesado en colaborar con nosotros? Mándanos tu texto a: catarina.udlap@udlap.mx

Last modified: 12 Marzo, 2016

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