Caminito a la escuela

Written by | Flechas Rayadas, Opinión

flechas rayadas

La educación: bendito ente reformador al que, por lo general, le adjudicamos el desarrollo de una sociedad. Es un éxito, un logro de los gobiernos, una meta alcanzada en aquellos países que han crecido, constante alusión de los que añoran dicho sistema académico y un fracaso, una derrota, razón de critica, tema de crisis y culpa de todos los males en aquellas naciones que se ven estancadas y rezagadas. Ya dejan de tener razón de ser las demás problemáticas sociales, económicas y políticas, ahora, todo es culpa de la educación. “Ay, compadre, si tan solo la escuelita fuera como en Finlandia.”

 El tabú de la educación en un país como el nuestro es bastante complejo. Vasconcelos lo imaginaba como un medio fundamental para desarrollar al país. El tema es casi siempre tocado por los candidatos/políticos y por ende, es promoción de aquellos que quieren tener un discurso agradable y prometedor (por no decir superficial, banal o populista). Pero, ¿cómo podemos explicarnos a nosotros mismos (ciudadanos) la situación actual?

 La paradoja educativa es bastante curiosa, el viejo dinosaurio del presidencialismo estructuró un sistema perfectamente esquematizado para tener los hilos del poder a sus pies (sí, suena bastante conspiracionista, pero fue una realidad vista por todos y más en aquellos días cuando la gente cantaba Timbiriche y Maradona era el ídolo futbolero de todos los “chavos”), teniendo un aparato sindical fiel al monarca en turno y una ciudadanía bastante pasiva en términos generales de exigencia (claro, hubo notables excepciones). Ahora, contrariamente a su esencia natural, este dinosaurio mutado –mal, pero al final mutado– a las dimensiones del México del siglo XXI, quiere reestructurar el sistema educativo que gestó durante años. ¿Eso está mal? Para nada. Soy fiel creyente de que este país necesita cambios, pero, ¿se sentaron bases sólidas para este cambio en específico? Sinceramente, creo que la respuesta es difusa.

 La paradoja no recae únicamente en las trincheras del gobierno incapaz de resolver la situación y su reforma limitada, el sistema sindical (que muy convenientemente ahora se le ha volteado a su creador) aboga por sus condiciones “justas” y a la vez, por el riesgo inminente a perder su statu quo y la ciudadanía, bueno, se limita a observar, tomar postura y al final ya no saber de qué “cuero salen más correas”.

 En fin, no podemos generalizar y satanizar la imagen del maestro en México. Tampoco podemos criticar una reforma al entenderse urgentemente necesaria (incompleta, pero necesaria). De verdad creo que hay grandes maestros, proyectos e ideas innovadoras en este país, aquí la cuestión es administrar bien el recurso y desarrollar a esos sectores positivos de una buena vez. Y es ahí en donde mi mente empieza a divagar: ¿por qué no dejamos el diálogo y la retórica repetitivos de las partes involucradas y empezamos a entender a la educación como un tema que nos concierne a todos? Total, la educación es la solución, ¿no?

Raymundo Ricardez

raymundo.ricardezga@udlap.mx

Last modified: 13 septiembre, 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *