Familia de amor y familia de marcha

Written by | Flechas Rayadas, Opinión

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Increíble observarnos y percatarnos de nuestra excelente capacidad de segmentarnos. Por ejemplo, el pseudopolítico de Donald Trump suele recaer en discursos que atacan minorías para darle el gusto a una mayoría discriminatoria en los Estados Unidos (minorías en las que, nos encontramos los latinos. Así, en todo el mundo los discursos y grupos que atacan a otros sectores de la sociedad son más comunes de lo que pensamos. Tenemos ahora estos movimientos que discriminan a las minorías musulmanas en occidente (por considerarlos, estúpidamente, “terroristas” a todos ). Por esto, existió una fuerte segregación racial durante mucho tiempo en los Estados Unidos. Y así puedo continuar dando ejemplos. Lamentablemente, nuestro país no es la excepción.

El concepto de “familia” ha resonado en los corazones de la avanzada, abierta e incluyente sociedad mexicana. Muchos entramos en un debate (por no decir “pleito callejero”) bastante interesante. Algunos consideran que la familia debe desarrollarse de una manera “convencional” (es decir: hombre, mujer e hijos). Sí, esa que los estereotipos sociales nos marcan como “correcta” o “ideal”, hilando la idea de que, por consecuente, cualquier variante de esta es letal para el desarrollo de la sociedad. ¿Neta?

Otros sectores consideramos que divagar en retórica sobre los conceptos de “matrimonio” (creación social, no divina) y “familia natural” es bastante absurdo, que esta debería de ser para todos, sin discriminar por creencias, formas de pensar y, sobre todo, preferencia sexual. Cabe destacar que las posturas se mueven en diferentes gamas de discursos y en ciertos casos, se radicalizan (lo cual las vuelve más dañinas e intolerantes). Lo que puedo afirmar es: la familia se conforma con amor, el matrimonio es una decisión de dos individuos, no de una sociedad entera y que debemos de empezar a ser una comunidad incluyente, respetando los derechos y forma de vivir de todas las personas, dejando de dividirnos, afectarnos y destruirnos los unos a los otros.

Hablar de la familia como un ente no moldeable, excluyente, estático, amurallado perfectamente por construcciones sociales, desde una perspectiva “natural” y en muchos casos, discriminatoria, no me parece lo más hermoso que los mexicanos podemos darle a toda nuestra sociedad. Es más, en pleno siglo XXI no le veo el más mínimo sentido, ¿no es tan sencillo como para verlo? Debatir sobre la impartición o la no impartición de este tipo de derechos incluyentes para todos los ciudadanos es como si todos nos subiéramos a una máquina del tiempo y apareciéramos uno o dos o siete siglos atrás para hablar cómodamente del tema en una mesa rústica, mientras mandan a la horca a algún samaritano, otro es guillotinado, queman a tu vecina por “bruja” y la Santa Inquisición te persigue.

¿En realidad el matrimonio hombre-mujer y la “familia natural” son las bases de nuestra sociedad? De verdad dudo mucho que una sociedad tan compleja como esta tenga como garantía y pilares a estos dos débiles conceptos. Aquí déjenme decirles que el matrimonio no debe estar ligado a la reproducción (por aquello de lo “natural”).

La familia no se trata de un modelo familiar en específico, de una preferencia sexual, de una religión, de un género, de una raza o clase socio económica. Se trata de que, nosotros, ciudadanos del siglo XXI, empezamos a entendernos como seres humanos con la capacidad de amar, no como “diferentes” los unos de los otros.

Somos una creación de Dios bastante peculiar, un accidente del universo con deseo a comerse todo, un error hermoso y peligroso de la ciencia, capaz de auto destruirse primero, antes de impulsarse a sí misma. Empecemos a cambiar eso, alejémonos de los discursos de odio. No voy a entrar en más discusión sobre el tema (no tengo tiempo, ni tinta para eso). Vive el amor de tu familia, de la verdadera, esa que nace del amor y no de marchas y discursos, de tu pareja, de tus hijos, de tus amigos, de todos y deja vivir a todos los demás su particular estilo de vida.

 

 

Ray Ricárdez

raymundo.ricardezga@udlap.mx

@RayRicardez

 

Last modified: 28 septiembre, 2016

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