El gran matemático del arte

Written by | Life imitates art, Opinión

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Pocos placeres de la vida son tan simples como acostarse debajo de un árbol y contemplar la luz encontrando su camino por entre las ramas. No hay nada más estético en este mundo que una flor floreciendo o un copo de nieve formándose. Pareciera que sin importar el tiempo o el lugar, los árboles y la naturaleza fueran los mismos, como si existiese un patrón en aquellas ramas y estuviéramos diseñados para reconocerlo y admirarlo. Por extraño que parezca lo que voy a decir, es este patrón lo que ha hecho que el arte contemporáneo fascine a observadores y desprestigie críticos.

“¿Es Jackson Pollock el pintor vivo más grande en Estados Unidos?” Con esta pregunta, en 1949, la revista estadounidense Life causó uno de los mayores debates artísticos en la historia del arte. A este pintor se le estaba juzgando con semejante aprobación y no hacía más que salpicar pintura en un lienzo. No estoy exagerando, los cuadros de Pollock son una base blanca y chorros de pintura arrojados que, aparentemente, obedecen a la casualidad. Sin embargo, las obras del pintor adquirían cada vez más reconocimiento y valores monetarios exorbitantes, fenómeno que muchos no se explicaban porque: cualquiera con 15 minutos y latas de pintura podría hacer lo mismo, ¿no?

En la década de 1950 la críticas al arte contemporáneo eran crudas, los admiradores del arte clásico se topaban con un discurso que simplemente no podían entender y que no parecía más que charlatanería y estafa. Sin embargo, Pollock tenía una habilidad oculta, una que no es reconocible a simple vista, que detona nuestro subconsciente y alude a nuestros instintos más primitivos: imitar los parones geométricos de la naturaleza. Al final fueron las matemáticas las que nos explicaron por qué Pollock nos fascinaba tanto y por qué nadie era capaz de falsificarlo. No son manchones aleatorios; son pinceladas calculadas para alcanzar un objetivo y lo que observamos en las obras del pintor son los restos de un sistema matemático de caos con normas internas de organización.

Estoy consciente de que probablemente lo que acabo de decir no te aclaró las cosas en lo más mínimo, así es como el día de hoy aprenderás matemática artística explicada con manzanitas. La naturaleza cuenta con diferentes niveles de dimensión fractal (D), que puede oscilar entre valores de cero a tres y hace referencia a la complejidad de los patrones. Una línea recta figura en el valor más bajo mientras que las ramas de un árbol se acercan mucho más al tres. Las obras del estadounidense están repletas de dimensión fractal, la podemos encontrar en un centímetro cuadrado seleccionado de sus cuadros, y al mismo tiempo en la obra como un todo. El estadounidense creó pinturas con D igual a 1,72, una complejidad que ni tú ni yo podríamos recrear, ni con el más arduo de los esfuerzos. Los famosos “15 minutos” que sus obras parecen necesitar fueron en realidad seis meses, los que el Jackson necesitó para algunas piezas de su trabajo

Si hacer arte contemporáneo fuera tan sencillo, todos estaríamos exponiendo nuestro trabajo en los museos. Todos tendríamos un estudio en casa con lienzos y pinturas; no los tenemos. Pollock fue un pintor que sabía lo que buscaba en cada lienzo y que hizo que muchos tuvieran sus sombreros como cena. Si no entiendes del todo el arte contemporáneo –como yo–, te recomiendo que empieces por Jackson: es uno de los simples placeres de esta vida.

Valeria Santos Vinay
valeria.santosvy@udlap.mx
@ValeriaSVinay

Last modified: 27 Octubre, 2016

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