Mundialistas, pero siempre Aztecas

Written by | Deportes

• Rivera y Bedolla comparten sus raíces deportivas y su significado más allá del campo de juego. Los linieros ofensivos hacen de la victoria mexicana una motivación para su crecimiento personal y del conjunto verde.

Diego Bedolla y William Rivera regresan al equipo Azteca este semestre con orgullo, tras levantar victoriosamente para México, el pasado 11 de junio, la Copa del

Mundial Universitario de fútbol americano. Rivera, nacido en Guadalajara, Jalisco, comenzó en la preparatoria la vida que siempre quiso desde los doce años: la de ser jugador de fútbol americano. A pesar de haber jugado soccer y volibol, el tapatío sabe que está hecho para este deporte gracias a su físico. Aprovecha estas cualidades entregándose a las líneas ofensiva y defensiva en primera instancia. El ofensivo de los Aztecas, jersey número 69, obtuvo este año el puesto número 10 en el Ranking Nacional de Fútbol Americano. Actualmente, estudia la Maestría en Derecho Fiscal, una oportunidad brindada por la Universidad de las Américas Puebla, (UDLAP) para que juegue dos temporadas mas.

Los Aztecas también poseen el talento número dos del Ranking: Diego Bedolla, jersey 51 y parte de la unidad de los 13 linieros ofensivos. El morelense, ex borrego juvenil del ITESM campus Ciudad de México, arrancó su carrera deportiva a los 11 años jugando para la liga infantil en los Mandriles de Cuautla. Después de practicar natación en sus primeros años y karate durante la primaria, decidió poner sus habilidades físicas a prueba para lograr las características que debe cumplir un liniero, tanto defensivo como ofensivo. Cursa la Licenciatura de Comunicación y Producción de Medios con una beca proporcionada por la Universidad de las Américas Puebla, gracias a su desempeño deportivo.

whatsapp-image-2016-10-30-at-22-03-25Los Aztecas

¿La carrera o el equipo?

William llegó al equipo en 2011. Actualmente, juega su sexta temporada. Describe que, a lo largo del tiempo que ha jugado en la UDLAP, el americano es una “herramienta” para poder graduarse, pues su participación le garantiza la beca que pagó su licenciatura y ahora su maestría. Sin embargo, reitera que el compromiso dentro y fuera del campo es esencial. Debe haber un balance para poder tener estabilidad universitaria.

En 2013, Diego se unió a la unidad ofensiva y, con tres temporadas completas, asegura: “Para mí, las dos, [la carrera y la vida deportiva], van de la mano; o sea, no puedo decir ‘es que es más importante el fútbol americano o es más importante la escuela’, porque pienso que las dos se complementan. Tiene que haber un balance, un equilibrio en tu vida”.

Ambos concuerdan en que, debido al poco impulso que se le da al fútbol americano en México, su enfoque en la escuela no puede ser descartado, porque la educación es lo que asegura un empleo y ganancias. Por otro lado, desearían que se le diera la importancia debida al deporte en el país. “Sé que hay muchísimo talento en México, solo falta explotarlo al máximo y, pues, que también los mismos mexicanos apoyemos, para poder desenvolvernos como atletas en el fútbol americano y que vaya evolucionando”, compartió Rivera.

¿Cuál fue el mayor reto para ingresar en el equipo?

“Ver todo el nivel atlético que tenía la UDLAP […] Brincar de juvenil a un equipo de Liga Mayor es una gran diferencia”, responde Rivera, quien después enfatizó su esfuerzo para nivelarse con los veteranos y poder ganarse su con anza. “El verdadero reto es llegar aquí y tener que esforzarte para formar parte; más que formar parte de los Aztecas (…), que ellos crean en ti y que vean en ti un verdadero compromiso”, complementó Bedolla.

¿Por qué los Aztecas?

Ambos concuerdan en que el prestigio de la Universidad pesó mucho en sus decisiones porque, enfatizan, el ámbito académico es aquello que les dará un futuro en el mundo laboral, fuera del campo. Otro aspecto es el nivel del equipo; bien menciona Bedolla que es importante “formar parte del mejor equipo”. Decidió unirse a su antiguo compañero de la preparatoria Mauricio Valverde (corredor, número 34), quien lo alentó a formar parte de los Aztecas. William añade que la UDLAP es “única”, ya que es un solo campus y hay un solo equipo; a diferencia de universidades como ITESM o Anáhuac, se puede “agarrar una identidad propia”, menciona.

whatsapp-image-2016-10-30-at-22-03-25-1

¿Cómo es la vida azteca?

“Sí es difícil”, con esa Diego, “la verdad, siento que sí es difícil poder combinar todo, tener mucho compromiso, más que nada contigo mismo.”

Los jugadores mencionan nunca haberse arrepentido de estar en el equipo o de tener algún deseo de renunciar; existen conflictos, días buenos y malos, pero nunca algo que los haya desalentado de estar en el conjunto. “Yo estoy seguro de que esta va a ser la mejor etapa de mi vida”, comparte Rivera, y añade sobre sus colegas, “no son mis compañeros, son mi familia. (…) A todos los amo mucho, para mí son lo mejor que tengo, lo mejor que me ha pasado y pues tenemos una convivencia muy sana en el equipo donde todos se llevan bien con todos”.

“Es muy divertido la verdad (…) Nosotros no nos consideramos simplemente un equipo o compañeros, nosotros nos consideramos una familia”, asegura Bedolla, “Pasamos más tiempo juntos incluso que con nuestras propias familias”, entrenamientos, viajes, salidas sociales, e incluso el vivir juntos.

“En cuanto a alimentación y descanso, pues, es importante tener una alimentación sana” menciona Rivera, “el descanso es fundamental (…) Cuando no descansas, tu cuerpo está fatigado y es cuando vienen las lesiones en este deporte”.

¿Qué significado tiene el número?

Bedolla cuenta la historia “chistosa” sobre el 51 que, para él, representa su cumpleaños y el de su novia; el nacimiento de su abuela y los números de jugador que tuvo en las ligas infantil (71) y juvenil (58). Además, buscaba tener un nuevo número que marcara su participación Azteca, sin tener que vivir “a la sombra” del jersey de algún antiguo jugador del conjunto. “Me gusta dejar huella ¿sábes? […] Lo hacemos porque nos gusta y también porque quieres dejar una historia. Quieres dejar tu nombre escrito aquí en la Universidad.”

El liniero 69 con esa haber buscado por algún tiempo el número 66 de los Aztecas, jersey con el que jugó en la juvenil, pero se propone crear una nueva identidad para dejar su marca en el equipo. “El número no te hace historia, tú haces historia al número”.

¿Cómo se viven los triunfos y los fracasos?

“Como equipo, nunca subestimamos al rival”, enfatiza William. “Siempre buscamos tener hambre de más, no conformarnos con solo ganar.” Añade que muchos factores in uyen en cómo se percibe un triunfo, por ejemplo el “¿cómo ganaste?”. Los parámetros a seguir para poder sentirse satisfechos, como número de yardas obtenidas o castigos, son básicos para el conjunto verde. “Las victorias vienen solas con el trabajo que se hace, y la dedicación que le ponemos. (…) Es encontrar la manera de no conformarte”, contesta Diego.

En cuanto a las pérdidas, Rivera menciona que “una derrota siempre es una posibilidad de mejorar, o sea, aprende lo bueno y lo malo de las derrotas, pero siempre teniendo en mente que es para mejorar”.

“Muchas veces, el poder afrontar una derrota es gracias a las personas que te rodean ¿sábes?, (…) Entre nosotros nos alentamos para no dejar que esas derrotas nos tumben”, añade.

¿Cómo es diferente jugar en casa que de visita?

Diego con esa que le gusta jugar de visitante porque siempre se propone ir a ganar. Sabe que el equipo debe mostrar superioridad y la localidad no debe de afectar el nivel del juego, porque asegura “es algo que sabemos hacer”. Por otro lado, menciona que la a ción local es una experiencia única y que jugar en el Templo del Dolor, campo Azteca, es “mágico”.

69

¿Cuál fue el sentimiento del final de la temporada 2015?

Willy, como le llama su compañero, recalca que no toca mucho el “tema del 2015”, pero no desistió de preguntarse por qué perdieron el tricampeonato. Sabe que dejaron de hacer cosas positivas que el equipo manejaba en los campeonatos pasados, pero él lo vio como una “buena oportunidad para mejorar y aprender”, y que hoy los Aztecas triplican el esfuerzo. No quiere volver a tener ese “mal sabor de boca”. Indica que se debe “recuperar lo que es nuestro”.

Bedolla habla sobre el orgullo y privilegio que siente por tener una identidad azteca y de los sacri cios que representan entregarse al equipo, que por supuesto los llevaron a los campeonatos de las temporadas 2013 y 2014. Sin embargo, la más reciente temporada fue una “página triste”. Asegura que aprendió de la pérdida para trabajar más y disfrutar, a pesar de todo.

El mundial

¿Cómo es diferente el equipo de la selección?

Los linieros no niegan el orgullo que tienen por haber sido llamados a participar en este último Mundial Universitario de Fútbol Americano, llevado a cabo en Monterrey. Comparten la experiencia única de haber estado frente a más de 10 mil a cionados, pero ambos mostraron una gran inclinación por el conjunto verde. “Yo siempre voy a escoger a mi equipo, ante todo”, asegura Bedolla; sin embargo, su patriotismo relució en el campo durante los enfrentamientos y se enorgullece de pensar “No se los permitiste, lomantuviste(elcampeonato) aquíenMéxico.”

“(Con el equipo), aprendes a desarrollar una comunicación no verbal, como un lenguaje corporal (…) con la simple mirada o con la pura seña que te haga (un compañero) ya sabes cómo van a trabajar juntos”, comenta Rivera.

Aún así, espera poder tener la oportunidad de jugar en otros países para conocer nuevas culturas, y trabajará duro para llegar al mundial en China en 2018.

¿Qué es llegar al top 10 en el Ranking Nacional de Futbol Americano?

“Fue muy motivante para mí”, comparte el morelense. “Ahí es donde te das cuenta que todo ese esfuerzo, todos esos sacri cios que haces a lo largo de tu vida están dando frutos. Tiene su recompensa ¿sábes?, (…) Sacri car a tu familia, sacri car a tus amigos, sacri car a tu novia o, muchas veces, sacri carte a ti mismo. Es algo que yo creo que solamente los fuertes podemos hacer.” Asegura que sus padres fueron quienes le enseñaron a mantener los pies en la tierra y mantener “la humildad ante todo”, a demostrar que, si llegó hasta ahí, es porque sabe hacer bien las cosas. Él es consciente de las cualidades que tiene. Para Bedolla, es una motivación para seguir creciendo.

“Me emocioné mucho. Me puse feliz, pero sé que no estamos ahí por coincidencia ni por casualidad. Estamos ahí porque nos lo hemos ganado. Cada día, siendo buenas personas, buenos atletas, buenos estudiantes y ser constantes en lo que hacemos”, enfatiza Rivera y asegura también que, no obstante, lo más difícil no es estar, sino mantenerte, mejorar siempre. “Si ya estuviste en el diez o en el dos, ¿por qué no estar en el nueve o en el uno?”

Temporada 2016

Los linieros comparten un poco de lo que vendrá esta próxima temporada en cuanto al desempeño Azteca. Esperan partidos exitosos y se sienten motivados, sobre todo, los dos mundialistas. Esta vez se espera que haya más partidos de lo normal, ya que será una competencia de “interligas” (ONEFA y CONADEIP) signi cando que ya no habrá un campeón por liga, sino un campeón absoluto.

A rman poder lograr la victoria, se sienten preparados. La competencia ha iniciado bien para los Aztecas, ganando a los Borregos del ITESM, Toluca, 21 a 10. Pretenden recuperar y reforzar el trabajo de las temporadas con los que llevaron al título a su alma máter, la Universidad de las Américas Puebla.

whatsapp-image-2016-10-30-at-22-03-25-2

Después de Aztecas

William Rivera sabe que no olvidará nunca esta etapa de su vida pero que debe de seguir adelante, cerrar ciclos y salir del campo. Asegura que mantendrá su losofía: “siempre ser lo mejor en lo que hagas, en el trabajo que estés y tratar de siempre impactar y dejar una huella. (…) Como mucha gente impactó en mi vida, yo quiero impactar en la vida de mucha gente, pero de manera positiva. Quiero ser alguien sobresaliente.”

Diego Bedolla expresó que aún no piensa qué pasará después del equipo, y espera quedarse varias temporadas más. Sin embargo, sabe que “este deporte te ayuda, de alguna manera, a afrontar lo que viene después (…) La vida siempre va a ser una lucha, así como cada partido.” Tiene la ilusión de poder irse a jugar a Europa o Canadá y, sí le es posible, pretende buscar una posición en la National Football League (NFL) para poner alguna de sus siguientes marcas en la historia. “Voy a trabajar muy fuerte para ver si se logra ese sueño.”

Silvia Caballero Alcalá
silvia.caballeroaa@udlap.mx

Last modified: 1 noviembre, 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *