Que nos digan como quieran

Written by | Oídos Sordos, Opinión

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No hay manera más rápida de perder mi atención que comenzar una frase diciendo algo como “en mi tiempos…” o “cuando yo tenía tu edad…” o alguna otra variación de la sabiduría que los babyboomers adoran compartir con nuestra generación. Los comentarios de este estilo generalmente tratan de glorificar la manera en que vivían las generaciones pasadas en comparación con lo que nosotros, los millennials, hacemos con nuestras vidas. Aunque generalmente bien intencionadas, estas frases no hacen más que denotar la ceguera que nuestros predecesores padecen al observarnos a nosotros.

Si naciste entre 1981 y 1995, ¡bienvenido al club! Los millenials, como nos describe la revista Forbes somos la generación de “jóvenes entre 20 y 35 años que se hicieron adultos con el cambio de milenio (en plena prosperidad económica antes de la crisis)”. En ese detalle radica gran parte de nuestros pesares. Mientras que nuestros padres crecieron en una economía que florecía gracias a una burbuja insostenible, tenían el mundo a su disposición, y estar asentado y casado entre los 25 y 30 años era completamente posible; a nosotros nos ha tocado un mundo azotado por las crisis, el desempleo, devaluaciones y el miedo constante hacia la creciente violencia nacional y global.

Somos una generación que ha sufrido demasiada desilusión en muy poco tiempo. De acuerdo con un estudio realizado en 2012, uno de cada cuatro estudiantes norteamericanos en la universidad sufre de algún tipo de enfermedad mental, incluyendo depresión.

Por si el estado decadente del mundo que heredamos fuese poco, vivimos también en una era de constante cambio. Lejos quedaron las épocas de modas y progreso estables como los ochentas y noventas. Los últimos veinte años han sido una montaña rusa de cambios vertiginosos en el mundo en el que vivimos. Cada año hay nueva tecnología, nuevas maneras de comunicarse, nuevas modas. Somos la generación más conectada de la historia, más consciente del estado del mundo, más pendiente 24/7 de lo que sucede a nuestro alrededor.

La incertidumbre acerca de nuestro futuro, tanto por el aparente caos global como por el vertiginoso cambio que vivimos constantemente, termina por convertirse en un estado de constante ansiedad. No sabemos cómo va a ser el mundo en dos o cinco años, si conseguiremos un trabajo estable al dejar atrás la universidad sin que te pidan experiencia previa en el campo, o si la violencia seguirá en aumento a nuestro alrededor. Vivimos corriendo detrás del progreso, nunca alcanzándolo o siendo capaces de asentarnos del todo. Nacimos en un mundo que parece amañado en nuestra contra, y encima se nos tiene muy poca simpatía por ello.

Los millennials no solo son poco comprendidos por la generación anterior, que tuvo el lujo de asentarse en una economía estable y próspera, también son atacados constantemente por adoptar las conductas y modas propias de su generación. Nos han llamado la generación más superficial y narcisista, porque nos gusta tomarnos fotos con nuestros teléfonos (como si ellos no tuvieran docenas de álbumes fotográficos guardados por ahí). Nos han llamado la generación más desconectada porque estamos viendo nuestros teléfonos todo el día (como si no fuese una ventaja conectar con la gente que amas sin importar dónde en el mundo se encuentren). Nos llaman la generación malcriada, precisamente por sufrir los daños que los “adultos” causaron a nuestra sociedad, antes de que nosotros tuviésemos la oportunidad de aportar algo a ella.

Sin embargo, les guste o no, somos la generación que va a heredar al mundo. En un futuro no tan lejano, nos tocará ser quienes tomen las decisiones, quienes guíen la economía, la política y el arte de nuestros tiempos. A nosotros, que tan incomprendidos parecemos ahora, se nos va a heredar el mundo. Arreglarlo probablemente sea una pelea cuesta arriba, pero a estas alturas estamos acostumbrados a las dificultades y hemos aprendido a utilizar todas las herramientas a nuestro favor. Somos una generación adaptable, acostumbrada al cambio y a no dar nada por sentado.

Nos va a tocar cambiar al mundo con el smartphone en una mano y el futuro en la otra. Que nos digan lo que quieran sobre cómo eran las cosas “en sus tiempos”; estos tiempos son los nuestros. Estamos aquí para quedarnos.

Sofía Marlasca Couoh

sofia.marlascacs@udlap.mx

@sofmarla

Last modified: 24 Octubre, 2016

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