La “hipsterFrida”

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Lo que sabemos como mexicanos sobre Frida Kahlo es mucho. Quiero decir, el otro día una amiga llegó a clase con una playera de la pintora mexicana; esta pintura en donde sale ella con un monito atrás; y es Frida a la que la atravesó un tubo, ¿no? La verdad es que muchos no tenemos idea de qué pintaba, a qué corriente perteneció o las tragedias que en vida tuvo que soportar; solo percibimos cuando está de moda, cuando no. Y aún así las opiniones son muchas.

Hace no más de una semana, en una clase de mi carrera, el profesor preguntó a quiénes les gustaba Kahlo. La mayoría contesto un tajante “¡no!”, y después esbozó una pequeña sonrisa burlona. El ambiente de grupo me pareció extraño, puesto que hace un par de años la frase “la adoro, Frida Kahlo me ha gustado desde siempre”, te hacía la persona más culta e interesante del condado. El disgusto colectivo no me molestó en lo personal, ya que a mí -genuinamente- nunca me ha gustado Kahlo, pero fueron los comentarios lo que sí lo hicieron: “Está sobrevalorada.” La conclusión de la clase fue que Frida fue una pintora pobre en calidad y repentinamente, todo estudiante de ciencias sociales y sus derivados, podría recrear sus cuadros y hasta hacerlos mejor

Parece ser que la fama de la pintora cambia con las diferentes temporadas de Zara y, si uno no está consiente de esta, básicamente uno fracasó como crítico barato del arte con especialidad en Twitter. En vida, el reconocimiento de Frida no se podía comparar con el de su esposo, y ahora no muchos parecen conocer el trabajo de Rivera. El problema radica en que la comparación entre Frida y Diego no se basa en las pinturas que cada uno realizó, las opiniones de aquellos que la alzan o la menosprecian, en su mayoría, tampoco toman en cuenta su calidad artística; estamos discutiendo a Frida como si su persona fuera una marca, como si fuera la última actualización de iPhone.

Todos recordamos esta imagen que circulaba por internet de Kahlo fumando un cigarrillo y vistiendo una playera con el logotipo del grupo francés Daft Punk, podemos apodarla la “hipsterFrida”. Imágenes en internet, playeras, pósters, grafitis en Cholula, la mujer de la uniseja es una estrategia de venta fabulosa y su imagen es más consumida por los mexicanos que los boletos de los museos en los que sus cuadros se despliegan.

Reconozcamos el valor mundial y la aportación que Frida hizo al arte, no solo por el símbolo de identidad mexicana que con los años se convirtió.  Apreciemos y conozcamos sus obras, independientemente de si nos gustan o no, para entonces emitir un juicio. Kahlo llegó a ser uno de los grandes exponentes de la pintura y no podemos negar que actualmente no hay otra mujer pintora que se le iguale en reconocimiento. El arte no debería generar opiniones trabajando conjuntamente con la moda, es su esencia y la pureza de la que está hecha lo debe impactar nuestras mentes y corazones. Démosle una segunda oportunidad a Kahlo sin importar lo que en Facebook digan.

Valeria Santos Vinay
valeria.santosvy@udlap.mx
@ValeriaSVinay

Last modified: 9 Febrero, 2017

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