La última carta del señor presidente

Written by | Flechas Rayadas, Opinión

La administración de nuestro —no tan querido— representante del Poder Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto, se ha caracterizado por ser objeto de crítica y repudio constante. Sentimientos emanados del encabronamiento de una mayoría mexicana que ha crecido como bola de nieve (a punto de convertirse en avalancha), constataban que no había manera de revertir la inminente caída de su popularidad. A pesar de todo, las infortunadas circunstancias actuales le regalaron una última oportunidad…

Desde antes de tomar el poder, el desconocimiento del nombre y autor de tres libros, la limitada fluidez del inglés, su afamada frase: “no soy la señora de la casa” y el precioso mensaje para “la prole”, daban a entender que la situación se iba a complicar. Dicho y hecho, los estragos no dejaron de hacer presencia en escena: una humilde y bonita “casa blanca” puso en tela de juicio su credibilidad (y la de su esposa); los 43 de Ayotzinapa plasmaron una mancha irreversible en su gobierno, lastimando a todo sector y sensibilidad posible, haciendo evidente la lamentable situación en la que está la protección de los derechos humanos en el país. Además, una tesis plagiada fue la “cereza en el pastel” necesaria para volcar más opiniones en su contra, y la visita orquestada (e innecesaria) para enaltecer al polémico candidato Republicano a la presidencia de los Estados Unidos (con la finalidad de no sé qué) fusilaba aún más al mandatario. Terminando con un “¿qué hubieran hecho ustedes?” para calmar los ánimos en contra del gasolinazo, daba paso a darle el tiro de gracia al amor que algunos le llegaron a tener.

Me limité a mencionar solamente algunos ejemplos. No considero que valga la pena redundar tanto en el coraje de los hechos que ya conocemos.

A pesar de todo, una última oportunidad se le presentó al no tan popular gobernante; la euforia en contra de Donald Trump y sus planes para construir la “estrella de la muerte” (el dichoso muro), le pusieron una oportunidad de oro a Peña para recuperar el tan anhelado amor perdido de algunos mexicanos. Bastó un “no” y un video para acumular adeptos a la causa. Sin embargo, falta todavía mucho camino para contener al monstruo.

Obligado o no, nuestro presidente tendrá que responder ante la inminente amenaza del norte. Es una última flecha que la política exterior le ha regalado para dar un paso adelante en la búsqueda de la popularidad deseada. O, por lo menos, irse con menos pena y un poquito más de gloria.

Ray Ricardez
raymundo.ricardezga@udlap.mx
@RayRicardez

Last modified: 14 Febrero, 2017

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