Reacción en cadena

Written by | Fuera de foco, Opinión

A partir de mañana (esto lo escribí el domingo 12 de febrero), la Universidad habrá cometido uno de los mayores atentados a nuestro tiempo de ocio: “las aplicaciones de streaming y entretenimiento (Netflix, Hulu, Vudú, Pandora, etc.)” van a estar bloqueadas. Bueno, se van a poder usar solo de las 22 horas a las siete, así que una mejor palabra sería “restringidas”.

Esta fue una medida aplicada debido a que “se tiene una saturación en las conexiones de dispositivos en los puntos de acceso”. Esto significa que a todos los estudiantes nos gusta tener nuestra laptop, nuestro celular y nuestra tableta conectadas al mismo tiempo (en uno whatsappeas, en otro buscas la información para tu ensayo de Español [no importa en qué semestre vayas] y en el otro ves, o veías, Netflix). También hay algunos que gustan de Apple Watch y alguno que otro microondas con internet. Sin embargo, esto consume banda ancha. Es decir, que cuando alguien de verdad está haciendo su ensayo de Español, el internet –que de por sí no es muy bueno–, no le alcanza. Solo dense una vuelta a la biblioteca en días de examen y traten de abrir cualquier página.

Cada estudiante está conectado a, por lo menos, tres dispositivos. Esto no sería un problema, si la Universidad no tuviera también una saturación de estudiantes. Prueba de esto son las clases de Razonamiento Cuantitativo con cien estudiantes por sección, las clases con un ideal de 15 estudiantes con 30 bancas ocupadas, entre otras cosas.

La solución a este problema debería ser muy fácil: la UDLAP no debería aceptar más estudiantes de los que puede mantener. Sin embargo, tenemos que recordar que la fundación Mary Street Jenkins (la mayor benefactora de nuestra casa de estudios) está en quiebra porque alguien quiso quedarse todo el dinero.

Entonces, si quien usualmente le daba dinero a la Universidad, se quedó sin dinero, ¿cómo se supone que va a tener recursos para salarios, mantenimiento y otros gastos varios que una universidad debe hacer (como más puntos de acceso para conectarse a internet)? Cobrar más colegiaturas, o sea, tener más estudiantes, por mucho que eso represente una patada muy poco agradable. Además de subir el precio cada año, pero eso es lo de menos.

En resumidas palabras, estamos jodidos, porque si queremos que los laboratorios estén todos bonitos, que nuestros profesores (la mayoría) sigan siendo lo buenos que son, entre otras cosas, hace falta dinero. Esto implica no tener grupos con números decentes, tener que engentarte para ir de Ágora a Centro Estudiantil a las once de la mañana y, lamentablemente, tener un internet similar a la Carabina de Ambrosio.

Aún así, pienso que la medida fue la equivocada. Cuando, como estudiante, vives hasta casa de no-sé-quién, del otro lado de la ciudad y una vez que llegaste a la Universidad no puedes irte si no es cuando el sol ya no se ve, irte a la biblio, acostarte en un sillón y ver Netflix es una gran opción. Era.

Una medida más eficiente, desde mi no tan humilde y sí inexperta opinión, hubiera sido limitar el uso de la red a un dispositivo a la vez por estudiante. Si quieres usarlo en tu celular, debes cerrar cesión de tu computadora y viceversa.

Evidentemente, esta no fue la medida, y ahora, si quieres escuchar música, vas a deber hacer uso de tus datos (o tu discman). ¿Estamos jodidos? Sí. ¿Netflix & chill dejará de ser opción en la Sala Canadá? Tal vez. El lado amable (dato curioso): las conexiones por cable aún tienen todos estos servicios, o sea que en los salones de cómputo aún podemos disfrutar de Spotify y Netflix. De nada.

Eric H. Cetina Karsten
eric.cetinakn@udlap.mx

@ehauvery

Last modified: 16 Febrero, 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *