A medio camino

Written by | Editorial

Esta semana llegamos justo a la mitad del semestre de Primavera 2017 y la Universidad nos pide hacer una pausa, un momento de reflexión, tomarnos un instante para evaluar nuestro avance, y a nuestros profesores. Las evaluaciones de medio semestre, a diferencia de su versión final, se realizan de manera electrónica y requieren la participación proactiva de los estudiantes para entrar al sistema y evaluar uno a uno a sus profesores. Esto, en muchos casos, se traduce en un menor índice de participación.

Es común escuchar quejas de estudiantes que no están satisfechos con los métodos de sus profesores. Las razones siempre cambian: “es muy estricto”, “nunca llega a tiempo”, “deja demasiada tarea”. Mientras que esto es normal, ya que es extremadamente difícil que todos estén conformes con los métodos de las figuras de autoridad, pocas veces van estas palabras acompañadas de alguna acción.

Muchas veces quisiéramos arreglar el mundo, pero nos encontramos impotentes, por más que alcemos la voz, no parece cambiar nada. Sin embargo, ahora que tenemos la oportunidad de generar un cambio, lo dejamos pasar. Claro, ya tendremos las evaluaciones de final de semestre, pero ¿de qué servirán a esas alturas? Los verdaderos cambios que nos darán la oportunidad de cambiar nuestra realidad, de mejorar nuestro ambiente educativo o aprovechar más las clases por las que estamos pagando casi 15 mil pesos semestrales, solo se conseguirán hablando a tiempo, dándole a los profesores —a los que después tan dispuestos estamos de crucificar al final de semestre— una oportunidad para adaptarse a lo que necesitamos.

Tarde o temprano nos tendremos que enfrentar al “mundo real”, al “mundo adulto”, y la gente dejará de perseguirnos para pedirnos que exijamos un mejor trato o mejores condiciones de trabajo. Va a llegar un momento en el que tengamos que ser proactivos para generar un verdadero cambio en nuestro entorno. Más vale comenzar desde ahora, quejarse después de haber sufrido las consecuencias de nuestra desidia vale poco.

Last modified: 13 Marzo, 2017

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