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La Capilla del arte recibió la obra Divorciadas, evangélicas y vegetarianas, que nace de un ejercicio personal del director Ricardo Sierra, estudiante de la licenciatura en Teatro de la Universidad de las Américas en Puebla. Pasando las 7:30 de la noche anunciaron la tercera llamada y canciones como Twist & Shout y She loves you de The Beatles dejaron de sonar.

La obra está ubicada en el metro de la ciudad. En él, se encuentra Beatriz (Rosario Miguel), una mujer afectada por las situaciones que en la vida ha pasado, de baja autoestima, con problemas de peso y recién divorciada. Ha sido maltratada verbal y físicamente por su marido y se ha convertido en una compradora compulsiva. Después llega Gloria (Celeste Martinez), una joven guapa, que mantiene una relación con un hombre casado que la ha orillado a ser vegetariana. Es una chica de la alta sociedad que cree tener contactos cercanos con los extraterrestres y que, desde los nueve años, no ha llegado a dormir a su casa. Durante la primera escena escuchamos y observamos la historia de ambas mujeres, Gloria ensimismada en sus problemas y Beatriz deprimida por su pasado. Ambas mujeres atrapadas en los adjetivos con los que se describen. Como resultado, Beatriz decide morir en la vía del tren, solo para ser rescatada por Gloria. Esto desencadena una relación cercana entre ambas mujeres.

En la segunda escena conocemos a Meche (Alejandra Lemus), vieja amiga de Gloria, quien trabaja en una sala de cine reproduciendo cintas. Ella es una mujer recatada, por demás conservadora, y viuda. Meche cree estar pasando por la peor época de su vida debido a la menopausia, a su mala relación con el sexo y la falta de espontaneidad en su día a día. A causa de su primer matrimonio ella puso su fe en la Iglesia Evangélica. La escena muestra la interacción de las tres mujeres, Beatriz crea un problema entre ellas debido a que tiene una cita con un hombre, este sujeto resulta ser “La lechuga andante”, el novio vegetariano y con esposa de Gloria. Aunado a ello, Meche se pone celosa de la amistad que las dos mujeres han hecho en tan corto tiempo. Por otro lado, explica que ella es una viuda a tiempo, ya que su difunto esposo no difería con la clase de hombre que sus amigas tienen, o tenían, como pareja.

Finalmente, las tres mujeres deciden ir a correr a la montaña. Gloria, debido a su delgadez y su condición, es la primera en llegar, después Beatriz y por último Meche quien, como siempre, trae a Dios a la conversación y cantaba la canción religiosa El sapo. La montaña sirve como un espacio de reflexión, se dan cuenta que las tres tienen problemas con la idea de estar solas, lo que no les permite avanzar en sus vidas. Beatriz se encuentra ante la idea de que es una mujer desesperada, el personaje dice “Me quería cortar en trocitos porque haces lazos y los deshaces. Nada dura”, no ve nada atractivo cuando ve que su vida pende de un hilo. Igualmente, Meche resuelve y justifica todo a través de la religión; incluso intenta exorcizar a Bety y mantiene relaciones sexuales con un espíritu, debido a que sufre de trances y tiene contacto con Dios y la muerte. Aún así, ella se pregunta si alguna vez ha sido feliz. En cambio, Gloria decide tomar cartas en el asunto cuando su novio se aparece con su helicóptero en la montaña, y resuelve sus problemas al hablar con él. Luego, las mujeres restantes en el suelo de la montaña escuchan en la radio decir que se encontró un cadáver a pocos kilómetros de ahí, ellas suponen que es el cuerpo de Gloria, hasta que ella retorna del helicóptero y desmiente sus asunciones.

La historia de estas tres mujeres plantea con comicidad y una refrescante propuesta, el empoderamiento femenino desde tres distintos personajes. Estas tres mujeres buscan el mantenerse fuertes por ellas, cada una tomando relevo donde la anterior se quedó. Así, continúan su camino en busca de la superación personal y de la independencia de aquellas personas a quienes les entregaron su poder de toma de decisión.

Ixchel Padilla

Ixchel.padillaso@udlap.mx

Fotografía: Alejandro Reyes