AMLO vs. Fuerzas Armadas

Si existió un actor predominante en la política de la América Latina del siglo XX, fue el ejército; a pesar de que en nuestro país, muy tempranamente, esta facción perdió poder al alinearse al presidencialismo de la época, no dejó de ser el “perro guardián” que el gobierno tenía a su favor.

Lamentablemente, en este nuevo siglo, al ejército de nuestro país le tocó vivir una guerra sanguinaria (no tanto por su voluntad, más bien por la desesperación del federal para buscar mitigar, de alguna manera, el problema que ya todos conocemos), que lo ha colocado en las luces del escenario, para convertirse en objeto de crítica, cuestionamiento y, en su contraparte, de esperanza ciudadana. Básicamente, el ejército está inmerso en el castigo o en el agradecimiento de la retórica popular.

¿A qué me refiero? A que el ejército es amado u odiado: estás a favor o en contra. Conozcas o no la complejidad de la situación, como mexicano estás prácticamente obligado a tomar postura al respecto. En este sentido, el precandidato inmortal a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, no desaprovechó la oportunidad para tomar parte de la discusión, haciendo mención a las presuntas violaciones de derechos humanos que han emanado de las operaciones de las fuerzas armadas de este país, para cuestionar su labor actual. Aquí se retoma el debate: ¿tendrá razón o de plano está exagerando para recaudar adeptos rumbo a 2018, atacando a otro bastión importante de las dos últimas administraciones del ejecutivo federal (Calderón y EPN)?

Lo cierto es que el ejército no es un actor infalible e intachable. Sería ridículo hacerse de la vista gorda y no mencionar los casos de violaciones a los derechos humanos que se han comprobado en la última década propiciando, muchas veces, la desconfianza y el miedo de la ciudadanía hacia su defensa nacional. Pero también sería muy tonto no reconocer la otra parte de la situación: la labor que muchos miembros de las fuerzas armadas de nuestro país realizan día con día, de aquellos que han sido también víctimas de esta guerra y de quienes, a pesar de lo fea que está la situación, se logran mantener firmes. Es por eso que creo que no se puede ser tan tajante a la hora de hablar sobre el tema.

Ojo, no estoy a favor del uso de la fuerza. Por lo mismo, sé que en muchos otros casos, ellos (el ejército) también sufren las consecuencias de ese uso de la fuerza. Estoy prácticamente seguro que ni el ejército, ni la ciudadanía, ni casi nadie en este país, quieren estar inmersos en esta guerra. Lamentablemente, lo estamos, y las propuestas de nuestros posibles futuros gobernantes no se ven muy innovadoras para intentar revertir la situación.

AMLO está en su derecho (como todo ciudadano mexicano), de exigir una rendición de cuentas a nuestras fuerzas armadas. Sin embargo, es un tema que más que retórica política con fines de marketing hacia 2018, necesita aportaciones de todos. Teniendo en mente como ciudadanía que, por un lado se tiene que demandar justicia en las situaciones que lo ameritan y, por otro, reconocer la chamba de aquellos que, como nosotros, no pidieron este conflicto.

Ray Ricardez
raymundo.ricardezga@udlap.mx
@RayRicardez

Last modified: 7 Abril, 2017

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