En el mundo de los adultos

Written by | Bienvenido a la realidad, Opinión

Lo conseguí tras cuatro años de esfuerzo, sueño, exámenes y chilaquiles, acabé mis clases y ya no tengo que ir a la Universidad. Ahora es momento del último paso: acabar mis prácticas y ¿qué mejor lugar para conocer la locura del mundo laboral que un gran banco en la Ciudad de México? Porque el paso lógico, después de la tranquilidad de Cholula, es una ciudad con casi nueve millones de habitantes donde, además de lo relacionado con mi carrera, hay mil cosas que aprender.

Nada se compara con el primer día en un “nuevo empleo”. Si estuve nerviosa y a la expectativa el primer día de universidad con otros cientos de estudiantes a mi alrededor buscando sus salones, ahora imaginen cuando todos son personas de saco y corbata o tacones, con la prisa del horario y el estrés de su trabajo. Es una escena imponente, mas no todo es negativo.

La verdad es que, aunque un gran edificio lleno de “adultos” puede asustar, en el fondo es emocionante  -y mucho-. Ante mí se encuentra un mundo para descubrir, aprender, echarla a perder de vez en cuando y encontrar cómo seguir. Los adultos a mi alrededor van a ser desde mis compañeros y jefes, hasta amigos y mi equipo de apoyo cuando no sepa qué hacer.

Los primeros días, quizás una semana, se tratan de conocer el lugar, de no perderme buscando los baños y de no confundir los nombres de mis compañeros. Al mismo tiempo debo aprender el trabajo que se hace y cómo hacerlo, entender lo que me toca hacer y recordar a quién debo dirigirme para cada cosa. Hasta ahí parece que lo puedo manejar, pero no debo olvidar poner mi alarma casi de madrugada, checar mi hora de entrada y salida, llegar a tiempo al comedor o ya no me sirven, no perder mi credencial o los polis se alocan (por cierto, ya la perdí) y, por último, no olvidar mi paraguas porque podría pagarlo muy caro a la hora de la salida.

Al final del día, tratando de no dormirme en el camión de regreso, me pregunto si así son todos los días en la vida de un adulto con empleo. Supongo que sí, así son la mayoría, pero también tengo la satisfacción de haber llegado hasta donde me lo propuse y de que puedo aprender y disfrutar mucho de esta etapa.

 

Andrea Esperanza Chavez Perez

andrea.chavezpz@udlap.mx

Last modified: 14 Septiembre, 2017

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