Una Europa no tan “europea”

Written by | Life imitates art, Opinión

Soy una mexicana hecha y derecha, orgullosa de mi país: de a dónde hemos llegado, de su gente bonita y hasta de lo que no hemos logrado como nación; pero conocer nuevas tierras, ¡ah, qué delicia! ¿Cómo es que los ingleses degustarán el té, a qué hora los peruanos tomarán el almuerzo y por qué los japoneses se visten tan extraño? Todas estas son preguntas que en esta vida, ni tú ni yo, podemos dejar sin respuesta. Así que hoy, mis amantes del arte y sus expresiones, les escribo desde Berlín, una capital no tan europea.

Europa es otro continente, otro tipo de vida y a veces una realidad bastante alejada de la mexicana y, aunque no todos conozcamos del todo estas diferencias, los clichés ahí están. Cuando pensamos en las tierras “del otro lado del charco” pensamos en gente de ropas elegantes, de piel blanca y ojos azules, pensamos en arte clásico o en la Gioconda y, tal vez, en gente yendo a la filarmónica en las noches. Pues Berlín me ha enseñado que aunque mucha gente haga lo que pensamos que hacen los europeos, y se vea como pensamos que se ve un europeo, muchísima más no.

Hay gente más chaparra que los mexicanos, gente con turbantes, con burkas, con ropa elegante y con ropa casual; hay gente con ropa extraña y hombres en los parques sin ropa. En Berlín hay turcos gritando en el metro, hay nativos alemanes con la piel y los ojos más obscuros que la noche, alemanes con ojos rasgados, alemanes con un pelo “afro” que los africanos envidiarían. En Berlín hay latinos estudiando, latinos que llegaron para quedarse y latinos turisteando.

En Berlín, la imagen del europeo no podría estar más lejos de lo pensado. El breakdance toma una fuerte y distorsionada elegancia, las gabardinas son sustituidas por tenis, los peinados clásicos por cabelleras color rosa y las joyas por tatuajes que cubren los brazos enteros. Las cenas románticas de repente ya no son tan atractivas como los conciertos, la cerveza más apetitosa que el tinto y la filarmónica, tal vez, pueda esperar.

Todo, en conjunto, hacen de la capital alemana una verdadera obra de arte. Sumémosle a la gente y su variedad los extraordinarios museos de la ciudad. En Berlín hay arte clásico, impresionistas, realistas, hay arte religioso y barroco; hay parte de los cuadros y esculturas más famosos de todo el mundo. Pero la verdadera esencia del arte berlinés se encuentra fuera de las paredes de un museo, se encuentra en la ciudad entera.

Las paredes de las calles tienen grafitis con una calidad de trazo y estética digna de genios, hay músicos en los metros que harían a James Blunt sentirse intimidado y las obras de teatro se preguntan ¿Broadway quién?

Aunque estar en una ciudad desconocida siempre puede llegar a ser intimidante, terminará sin lugar a dudas siendo emocionante e inolvidable. Qué bueno que para este reto gozo de la fortuna de ser mexicana; nuestra espontaneidad, alegría e inercia ponen a bailar hasta al alemán más cascarrabias.

 

Valeria Santos Vinay
valeria.santosvy@udlap.mx
@ValeriaSVinay

Last modified: 19 septiembre, 2017

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