En la punta de la lengua

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¿Alguna vez has dicho “lo tengo en la punta de la lengua” cuando no puedes recordar el nombre de la actriz que está en la película y tienes la sensación de que sí lo sabes y que estás a punto de recordar? A esa sensación se le conoce como fenómeno de la punta de la lengua.

“Punta de la lengua” (TOT por sus siglas en inglés) es el fenómeno asociado con la inaccesibilidad de una palabra conocida de la memoria. De acuerdo con el autor de Una revisión de la experiencia de punta de la lengua, Alan S. Brown, TOT es cuando “estamos seguros de que la información está en la memoria, pero temporalmente no podemos acceder a ella”.

Este estado mental fue mencionado por primera vez como un fenómeno psicológico en el siglo XIX por William James. Más tarde, Roger Brown y David McNeill proporcionaron la primera exploración sistemática en la que sugerían que es una experiencia casi universal, aumenta en frecuencia con la edad, es más común para sustantivos propios y la mitad de las veces, aproximadamente, es resuelta durante la experiencia. A su vez Hamutal Kreinerab y Tamar Degania enuncian que: “las personas bilingües tienen más incidentes de en la punta de la lengua que las monologuistas”.

El experto en lógica, filosofía de la ciencia y metafísica Francisco Salto Alemany explica que podremos no evocar la palabra, pero sí recordamos el soporte material para recuperarla; es decir, sabemos su significado, el número de sílabas que la conforman, con qué letra empieza e invocamos palabras similares en forma y significado. Salto Alemany menciona que las causas son el envejecimiento cerebral (procesamos información con mayor lentitud) y una menor práctica léxica.

Por otra parte, Robert Lamp y Joe McCormick presentan teorías sobre las causas del fenómeno de la punta de la lengua, todas ellas caen en dos tipos de explicación: las perspectivas de acceso directo y las perspectivas inferenciales.

Las primeras argumentan que el fenómeno se debe a que el elemento de memoria en cuestión no es lo suficientemente fuerte para que lo recuerdes, pero son lo suficientemente fuertes como para indicar un TOT. Ellos lo ilustran como si tuviéramos un punto de inicio y un punto final, solo que fallamos en hacer una conexión entre ellos. Las segundas afirman que no se basan directamente en un objetivo inaccesible pero activado. O sea, “el fenómeno de la punta de la lengua surge de pistas”. Tenemos el punto de inicio y creemos que podemos encontrar nuestro camino a un punto final.

En Los estados de la punta de la lengua vuelven a ocurrir debido al aprendizaje implícito, pero resolverlos ayuda, Maria C.D’Angelo y Karin R.Humphreys encontraron que el ser capaces de encontrar la palabra dentro de nuestra mente por cuenta propia puede disminuir la probabilidad de experimentar este fenómeno para esa palabra en el futuro; quiere decir que nadie nos sople la respuesta o que no logremos recordarla. Otras personas nos pueden dar pistas, pero no la solución.

Así que la próxima vez que estemos buscando una palabra o el nombre de un artista es más recomendable que pidamos indicios en lugar de googlearlo inmediatamente.

Erika Contreras Vieyra

erika.contrerasva@udlap.mx

Last modified: 13 octubre, 2017

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