Meade, la terquedad priista

Written by | Opinión

Hay una palabra que se asocia automáticamente al PRI, una palabra que no es exclusiva de ellos ni de sus militantes, pero que los ejemplifica de cuerpo entero: corrupción. José Antonio Meade no podrá separarse de esta palabra por el simple hecho de que es el mejor adjetivo para describir al partido que lo postula a la presidencia.

A lo largo de este sexenio, la administración de Peña Nieto se ha visto azorada y repleta de escándalos de corrupción, desde la Casa Blanca, a la Estafa Maestra,  desde Odebrecht a los desvíos de Duarte a través de empresas fantasmas, etc. Investigaciones que deseo compartirles para que se sientan orgullosos del periodismo independiente que representan Animal Político y Aristegui Noticias.

La corrupción es uno de los grandes problemas del país. No estoy descubriendo el hilo negro: es sabido por todos el grave problema estructural que tenemos. La corrupción está enraizada hasta la médula en nuestro sistema. Como lo argumenta el reportaje de la Estafa Maestra: “Duarte resultó un principiante”, porque el gobierno federal a través de 11 dependencias desvió 3 mil 433 millones de pesos que se entregaron a empresas fantasma y cuyos socios viven en barriadas.

De esta administración es de la que proviene José Antonio Meade, en cual ocupó el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores (2012 – 2015), de Desarrollo Social (2015 – 2016) y de Hacienda (2016 – 2017). También perteneció a la administración de Calderón, como secretario de Energía y de Hacienda en los dos últimos años, una administración que nos dejó una crisis de seguridad que el gobierno de Peña no pudo resolver.

Meade se enorgullece de haber pertenecido a tantos puestos en el ejecutivo con dos partidos diferentes –que no es cosa sencilla–. Sin embargo, su paso por estas administraciones en vez de beneficiarlo lo perjudica, no representa un cambio sino una continuidad.

La terquedad y la arrogancia de los priistas por no perder el poder los hizo creer que un individuo como él, que no puede ser señalado de casos de corrupción en lo particular, serviría para depurar la imagen del partido más corrupto del país. Creyeron que atraería a la gente y sus militares. Creyeron que al terminar las precampañas subiría en las encuestas por su años de experiencia. Creyeron que los podría salvar. Sin duda alguna Peña Nieto se equivocó, pero siendo realistas, no tenía muchas opciones.

Hoy, al ver que el plan fracaso, Meade es rodeado por la vieja guardia priista. Manlio Fabio Beltrones por un lado y Beatriz Paredes por el otro, se unen a su equipo. José Antonio Meade se proclama como no militante, y lo es, pero en términos reales, la militancia más longeva, aquellos individuos impresentables son los únicos que lo pueden ayudar a sobrevivir en la contienda.

Alexis Murillo Corona

alexis.murilloca@udlap.mx

@Mc1998Alex

 

 

 

Last modified: 27 febrero, 2018

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