La realidad de los años universitarios

Written by | Opinión

En días como hoy, no puedo evitar ver la vida con un lente de cine y quisera que alguien como Greta Gerwig o Sofía Coppola dirigiera mis pasos. Yo se que hay un millón de cosas más importantes de qué hablar, pero si yo no hablo de esto, ¿quién lo hará?

Quizá sea cierto y la madurez no va a de la mano con los años. Tener esta edad se siente como estar dentro de una escena de una película coming of age y es muy fácil olvidar que los años sí están pasando, que al final del día lo que hagamos hoy tendrá una repercusión en el futuro. Los meses pasan rápido y los recuerdos se acumulan. Estos son los momentos que veremos plasmados en un álbum de fotos que terminará empolvándose en el fondo del armario.

Supongo que este es el momento en el que por fin entiendo de qué se tratan tus años universitarios, esos que tanto nos vende Hollywood. Antes, era una estudiante foránea y decía convertir mi hogar en un lugar que visito dos veces al año. Mi percepción sobre la universidad era totalmente distinto, más no del todo incorrecto. Imaginaba fiestas, bares, conocer nuevas personas y estudiar en una cafetería para mis parciales manteniendo la vida estudiantil y la social bajo control (inocencia pura).

Sin embargo, durante estos dos largos años viviendo una vida universitaria, los sucesos que han impactado mi vida- tanto académicamente como personalmente- han sido situaciones fuera de mi control y que para muchos podrían ser cosas que no deberían de molestar tu vida diaria. He vivido un temblor por primera vez y vi como personas, de un día a otro, se ven en la necesidad de solicitar ayuda de donde sea para poder ponerse de pie otra vez. Estudiantes siguen siendo asesinados, los feminicidios se viven día tras día y la violencia de género sigue pasando desapercibida. ¿De esto se trata ser adulto?

De alguna forma u otra, no he vivido este tipo de dolor personalmente, pero he aprendido que nadie está exento. La cuestión aquí es que tu y yo, aunque nada de esto lo hemos vivido en carne propia, no estamos bien. No estamos bien si nos quedamos callados. No estamos bien si nos vendamos los ojos. No estamos bien mientras pensemos que estas cosas son ajenas a nosotros.

Tenemos la oportunidad de hacer algo más grande que nosotros para alguien más, esa es la belleza del ser humano que usualmente ignoramos. Es increible estudiar y luchar por la vida que quieres y pensar en el dinero que harás y las cosas que tendrás, pero el día que te toque verte a ti mismo a los ojos y darte cuenta que tuviste la oportunidad de ayudar aunque sea a un pedacito del mundo y no lo hiciste, se te romperá el corazón.

Desde donde estés y con lo que tengas, puedes ayudar. Últimamente nos hemos convertido en una generación que idolatra al cinismo, pero las cosas sí cambian y las personas son buenas. Solo es cuestión de asomarse por tu ventana y darte cuenta de que puedes hacer algo al respecto.

 

Diana Sofia Cortez Woo

diana.cortezwo@udlap.mx

@wooasite

Last modified: 12 septiembre, 2018

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *