¿Dónde irá a aterrizar este vuelo?

Written by | Opinión

El  28 de  octubre se  acerca, y no  lo digo necesariamente  por el día de San Judas Tadeo. El Presidente Electo de México, Andrés Manuel López Obrador, propuso que ese día se lleve a cabo la consulta popular para evaluar el destino del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Este tema no debería ser llevado a consulta por una razón: el NAIM es una necesidad.

Todos  los que hemos viajado últimamente a través  del actual Aeropuerto Internacional  de la Ciudad de México (AICM) sabemos lo loco que se ha vuelto. Es pan de cada día que varios vuelos se retrasen o que el tiempo para recoger maletas se vuelva un martirio. Esto se debe a que el AICM  está operando a más de su máxima capacidad, y no ha de faltar mucho para que problemas más graves empiecen a surgir  gracias a ello. En 2002 se propuso el proyecto del NAIM para solucionar esta y más problemáticas del actual aeropuerto, el cual fue confirmado en 2014; sin embargo, el NAIM ha tenido una recepción mixta.

El NAIM es un proyecto que va a beneficiar a todo México y no solo a los potenciales pasajeros. Debido a que el comercio internacional depende de medios de transporte eficaces, mejorar significativamente las condiciones de transporte aéreo traería ventajas al importar y exportar bienes para darnos a conocer al mundo.  Además, el proyecto es tan prestigioso que podría hacer a México centro de conexión de las Américas, lo  cual atraería inversión extranjera y a la larga ayudaría a mejorar nuestra condición económica nacional. Y no sólo es un proyecto prestigioso, sino monumental.

Al ser una obra proyectada para concluirse en 2060, podría solventar la saturación del AICM eficazmente incluso en un largo plazo, comparado con la propuesta de rehabilitar la Base Militar de Santa Lucía, que solo sería una solución a corto plazo. Además, el NAIM  sería un espacio aéreo más controlable que operar Santa Lucía y el AICM simultáneamente, lo que evitaría desvíos y retrasos de vuelos innecesarios. Pero quizá uno de los puntos más controversiales es la parte ambiental.

Varias veces se ha puesto en duda sobre si el aeropuerto presenta un riesgo ambiental para la zona de Texcoco. Lo cierto es que la fase de construcción del NAIM parece causar problemas ambientales, especialmente al cimentar las pistas.

Aún así, cabe mencionar que el proyecto fue aprobado bajo la condición de que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México realizara medidas para reducir el impacto ambiental durante la construcción y operación del NAIM y esto se ha reflejado en esfuerzos por conservar y rescatar a las especies endémicas de Texcoco.

Más allá de los ejemplos expuestos, el NAIM es una obra que va a traer beneficios a largo plazo. Ya no se trata de una obra para nuestra generaciones, sino para las generaciones que vienen. Lo importante de elegir este proyecto es que todos ganamos, aun si los beneficios van a tomar tiempo para reflejarse. El proyecto ha sido poco popular con algunos sectores y considero que los procesos de la obra deben ser más transparentes para generar confianza, pero el NAIM es más que un gasto aparente: es una inversión que fortalecerá a México gracias a que otros países decidieron confiar en nosotros.


Ann Cervantes Trejo

antonio.cervantesto@udlap.mx

Last modified: 21 octubre, 2018

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