Iguales a Trump

Written by | Opinión

La noche que Donald Trump ganó la presidencia, Paul Krugman, premio Nobel de economía, escribió un breve texto para el New York Times llamado “Estados Unidos, nuestro país desconocido”. Ante el triunfo de un candidato impresentable, abiertamente misógino, racista y xenófobo, la incomprensión de Krugman no era gratuita.

Me gustaría decir lo mismo en esta columna, me gustaría decir que no reconozco a mi país, que la xenofobia y el racismo son cosas sorprendentes en México, pero sería mentir. Ante la llegada de la Caravana Migrante, en redes sociales y en las calles, los mexicanos expresaron su desprecio hacia ellos.

Miles de personas caminaron por Guatemala para llegar a la frontera sur mexicana, expulsadas por la violencia y la falta de oportunidades se vieron en la necesidad de llegar a las puertas de un país que los recibió a golpes. Los migrantes son personas expulsadas por su contexto, su realidad los obligó a dejar sus hogares para sobrevivir.

Ante la entrada de los migrantes, miembros de la Policía Federal llegaron a la frontera sur y ante esta noticia Donald Trump agradeció en Twitter a México y afirmó que está ansioso de trabajar con nuestro país. Sin embargo, el gobierno no mandó elementos federales por iniciativa propio, sino por presión de Donald Trump, quien días antes exigió al gobierno mexicano detener el “ataque” hacia su país.

Esta actitud por parte del gobierno mexicano no es nueva, desde el 2014 la administración de Enrique Peña Nieto anunció el llamado Plan Fronterizo, acuerdo pactado con el presidente Obama. Hemos hecho el trabajo sucio de detener la migración en la frontera desde hace años, bajo el silencio cómplice de una sociedad racista y xenófoba que este fin de semana lo demostró.

El gobierno mexicano no tiene calidad moral para exigir al gobierno norteamericano tratar con respeto y dignidad a nuestros migrantes. La sociedad mexicana en vez de ser un faro de luz en esta crisis decidió pararse junto al gobierno y legitimar las acciones contra la Caravana Migrante en nombre del orden y de la necesidad de arreglar los problemas del país antes que resolver “problemas ajenos”.

Una parte de la sociedad mexicana es igual a Trump y a sus votantes, son personas que niegan a los diferentes y están dispuestas a expulsarlos de su país. Me gustaría decir que no reconozco a este México racista y xenófobo; sin embargo, ese México ha estado presente y seguirá ahí. Combatirlo será nuestra responsabilidad.

Los migrantes deben ser recibidos y tratados con dignidad, no porque existan mexicanos en esta situación en EE. UU. y debamos dar el ejemplo,  sino porque son personas. Son seres humanos, y ante esa característica nada más importa.

 

Alexis Murillo Corona

alexis.murilloca@udlap.mx

@Mc1998Alex

 

Last modified: 23 octubre, 2018

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