La necesidad del ruido

Written by | Opinión

Zygmunt Bauman decía que la redes sociales eran una trampa, circos en los cuales sólo seguimos a quienes piensan como nosotros, donde se eliminan personas “molestas” con un solo clic. Las redes sociales no fomentan el diálogo, sino que lo destruyen: las personas no buscan ampliar sus horizontes, sino “ampliar el eco de su voz”.

Twitter se ha convertido en el lugar del conflicto por excelencia, algunos lo llaman la república del odio, y en este contexto podríamos decir que Instagram es la nación de la felicidad y Facebook es el imperio de la risa o de los “memes”. Depende lo que quieras ver o hacer, hay una red social para cada gusto.

Sin embargo, cada una de ellas cumple con la descripción de Bauman, lugares donde perseguimos el eco de nuestra voz. A diferencia de Instagram y Facebook, en Twitter esto se ve mucho más claro. El conflicto de la semana pasada en nuestra república del odio fue la consulta sobre el aeropuerto.

Si criticabas la consulta te llamaban antidemócrata, fifi, vendido, amlofóbico, etc. Si defendidas la consulta te llaman demagogo, chairo, pejezombi, etc. Existen razones legítimas para criticar y defender la consulta, pero ante estas respuestas el diálogo es imposible, la conversación es asesinada por la descalificación y el insulto.

O estás conmigo o estás contra mí; en este contexto se tratan de crear dos versiones de un historia, sin matices y sin singularidades. No todo es blanco y negro, el diálogo verdadero se sustenta en hablar con el que piensa diferente, cada individuo puede seguir a quien quiera, pero debemos evitar los círculos maniqueos.

Ante los insultos y las descalificaciones es difícil, sobre todo en un lugar tan polarizado como Twitter, pero nadie dijo que el diálogo con quienes piensan diferente fuera sencillo. Seguir, leer, escuchar y discutir a los otros es un responsabilidad. Permitir el maniqueísmo es condenar el valor fundamental de cualquier democracia: el ruido.

Los autoritarismos son regímenes de silencio, donde una versión de los hechos ganó. Las democracias son escandalosas porque son heterogéneas, así que  condenar la diversidad a dos versiones de los hechos es llevar el debate público a la precariedad. Una democracia que no tiene debate público plural, está destinada al fracaso.

 

Alexis Murillo Corona

alexis.murilloca@udlap.mx

Mc1998Alex

 

Ultima actualización: 1° de noviembre de 2018, 15:00 horas.

Last modified: 1 noviembre, 2018

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