Un nuevo Obama

Written by | Opinión

Esta columna fue terminada antes de tener los resultados oficiales de las elecciones intermedias en Estados Unidos. Sin embargo, las predicciones del fin de semana, hechas por el portal FiveThirtyEigth, mostraban que los demócratas recuperarían la cámara de representantes y los republicanos mantendrán su control sobre el Senado.

Como bien lo escribió David Remnick, estas midterm elections fueron un referéndum para Donald Trump, cada presidente es llevado a juicio por el electorado norteamericano en su segundo año de mandato, las elecciones intermedias pueden considerarse una válvula de presión que permite liberar el sentir de la sociedad americana.

Sin embargo, como bien lo escribió Frank Bruni el fin de semana en el New York Times, estas elecciones ya son historia, lo que está en juego son las elecciones presidenciales del 2020. Los demócratas recuperarán fuerza política y alguien debe canalizar ese potencial para evitar la reelección de Trump.

Ante la presencia tan activa de Hillary Clinton en estas elecciones, muchos demócratas temen que la ex secretaria de Estado desee competir una vez más ya que un figura política tan desgastada como la de Clinton sería una fiesta para Trump.

Clinton es un figura fundamental desde los años noventa -cuando Bill fue presiente- quien forjó una carrera propia al llegar al Senado y ser muy activa en el comité de las Fuerzas Armadas, al competir contra Obama en 2008 y después al unirse a su gabinete como Secretaria de Estado, una de las posiciones más importantes en el gobierno.

Su carrera es impresionante, y aunque parece una paradoja, su carrera también es su gran condena. Al vivir tan expuesta al ojo público del electorado, su imagen ha sido desgastada. Uno observa la carrera de Obama y esta es menor a la carrera de Clinton, Obama fue senador federal por solo tres años (2005-2008) y antes fue senador local por ocho años. Es decir, su imagen a nivel nacional no vivió el desgaste que Clinton vivió y sigue viviendo.

El partido demócrata debe buscar un nuevo liderazgo; esta elección se vio marcada por la imagen del ex presidente Obama, pero él no será el candidato contra Trump. Si los demócratas se siguen refugiando en la figura del ex presidente la elección del 2020 está perdida. Sin embargo, la pregunta es: ¿quién será la cara del partido y el oponente de Donald Trump?

Se habla de Joe Biden, el vicepresidente demócrata, sin embargo, al igual que Clinton, su imagen y su antecedentes serán un factor determinante. El partido demócrata necesita un liderazgo joven, sin un desgaste público tan alto como el de Clinton o Biden. Ante la desesperación por buscar un candidato, voces han hablado de postular a Oprah Winfrey, sin embargo, ella ha declinado desde el minuto uno, mostrado una gran responsabilidad.

Los demócratas deben buscar un nuevo Obama, sin desgaste público, joven y con un discurso lo suficientemente fuerte para enfrentar a Trump. Se ha hablado de Alexandria Ocasio-Cortez, una joven candidata demócrata de ascendencia afroamericana. Sin embargo, su problema es el exceso de juventud.

El liderazgo es fundamental, pero un liderazgo no se sostiene sin un discurso. El partido demócrata no puede solo ser anti Trump, debe ofrecer algo. La tarea no es sencilla, pero ante la crisis política que vive el país, encontrar un mensaje y un portavoz es urgente.

 

Alexis Murillo Corona

@Mc1998Alex

alexis.murilloca@udlap.mx

Last modified: 6 noviembre, 2018

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