Puebla, destino en juego

Written by | Opinión

Vivimos un momento que jamás nos imaginamos vivir. Las elecciones extraordinarias en Puebla hacen honor a su nombre, pues las circunstancias que nos llevaron a esto lo fueron. La muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso, su esposo, el senador y ex gobernador del estado Rafael Moreno Valle, y de tres personas más fue un acontecimiento impredecible. Y de la noche a la mañana, un panorama político que parecía calmado cambió radicalmente.

El estado vive en un internado, al mando de un priista de la vieja guardia, Pacheco Pulido, y de Fernando Manzanilla, el tránsfuga por excelencia. Manzanilla trabajó en el gobierno priista de Melquiades Morales, después fue secretario de gobernación en los primeros años del gobierno panista de Moreno Valle. Al  poco tiempo de salir del cargo y fallar en su deseo de ser candidato a la presidencia municipal por el PAN, se unió al Partido Encuentro Social (PES) y buscó la diputación del distrito 15º, la cual ganó en 2018. A la llegada de la nueva legislatura, se hizo líder de bancada del PES, partido aliado de López Obrador. Sin embargo, ante los acontecimientos del 24 de diciembre, todo cambió y regresó al estado al mismo cargo que tuvo con Moreno Valle: la secretaría de gobernación. La figura de Manzanilla será determinante para el proceso electoral que inicia en Puebla, por lo que es necesario conocer su historia.

A varios meses de distancia no tenemos certeza de lo que pasó el 24 de diciembre de 2018, y el proceso para recuperar la estabilidad política en Puebla ha comenzado. Morena vivió un turbio proceso interno entre tres candidatos: Nancy de la Sierra, senadora por Morena desde el 2018, expriista y esposa del presidente del congreso del estado, José Juan Espinoza; Alejandro Armenta, senador por Morena desde el 2018 y expriista cercano al gober precioso, Mario Marín; y, finalmente, el ganador de la contienda, Luis Miguel Barbosa, ex perredista y ex contrincante de la fallecida gobernadora Martha Erika Alonso en la pasada elección. Barbosa, apoyado por la presidenta del partido, logró derrotar a Armenta, quien estaba siendo impulsado por el líder de bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, y a Nancy de la Sierra, quien junto con su esposo planea construir un futuro político en el estado como lo hicieron los Moreno Valle. El nivel de tensión que se vivió en el proceso post electoral se debió en muy buena medida a la virulencia con la que Barbosa acusó de fraude y atacó personalmente a Martha Erika.

El otro candidato en la contienda es un hombre de la elite poblana, rector de la UDLAP por 16 años, ex director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias y uno de los economistas más respetados en el país (su libro de historia económica de México, publicado por el Fondo de Cultura Económica, se usa como libro de cabecera por estudiantes de licenciatura): Enrique Cárdenas, postulado por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano (MC). Sin embargo, en los dos últimos años la persecución de Cárdenas por la gubernatura ha tenido muchos caminos: a principios del 2018 participó en el proceso interno de Morena por la candidatura a la gubernatura. Ante la derrota, decidió crear el colectivo Sumamos, una organización civil que, al igual que Ahora (coletivo de Emilio Álvarez Icaza que le permitió llegar al Senado al unirse al Frente), decidió entrar a la contienda por la vía de las candidatura independientes. Ante la barrera imposible de superar del 3% del padrón, Cárdenas quedó fuera de la contienda del 2018. Ante el trágico acontecimiento del 24 de diciembre, el colectivo Sumamos lo propuso para el gobierno interino del estado, y hoy, ante la elección extraordinaria, ha sido postulado por los tres partido que respaldaron el proyecto de Moreno Valle hace ocho años.

El último candidato es Alberto Jiménez Merino. El PRI ha sufrido en los últimos años en el estado. Ante el declive de sus dos últimos candidatos a la gubernatura (Blanca Alcalá y Enrique Doger), permanecer en la contienda y jugar es una oportunidad para recuperar algo de terreno en un estado que quieren de vuelta.

Tanto la elección de Cárdenas como la de Jiménez Merino, un priista de bajo perfil, se deben al casi inminente triunfo de Barbosa en la elección, no por un discurso persuasivo o por un carisma desbordante, sino por el arrastre que genera la figura de López Obrador en el país. Morena es AMLO y AMLO es Morena, y mientras la luna de miel continúe en el país, los individuos que logren formarse en las filas del presidente obtendrán algo a cambio.

La contienda apenas comienza y una regla de oro en los sistemas democráticos es que todo puede pasar. Puebla se juega su destino una vez más.

 

Alexis Murillo Corona

@AlexisMurilloC
alexis.murilloca@udlap.mx

 

Last modified: 1 abril, 2019

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