En deconstrucción

Seguramente por estos días has escuchado la frase «hombres no onvrez» o «muerte al macho», esto quiere decir que debemos acabar con el machismo interno que se tiene. Muchas feministas piensan que no es nuestro trabajo educar a los hombres y, aunque eso es verdad, ¿cómo pretendemos hacer un cambio?

Tampoco digo que vayamos con un panfleto por la vida, o que vayamos educando a todos los que nos llaman de manera despectiva –con cosas como “locas”, “femin…s”– eso sería una gran pérdida de tiempo. Realmente creo que empezamos por educar a nuestro círculo cercano: hermanos, padres, abuelos; cosa que creo que hago y ha sido bastante exitosa en mi familia. No crean que los siento de vez en cuando a darles clase o algo así, pero si preguntan respondo, si dicen algo erróneo corrijo.

Muchas veces pensé que estaba hablando por hablar y que todos me estaban dando el avionazo. La primera vez que me di cuenta que no, fue cuando escuché a mi hermano (de 13 años) decir «¿Y qué importa si a fulana le gustan las niñas? A mí también me gustan», reacción que honestamente me sorprendió, pues la mayoría de sus amigos reaccionaron con desaprobación. Y así podría darles mil ejemplos de pequeñas cosas que han pasado en mi casa, crecí escuchando a mi papá llamar a la comunidad LGBTQ+ de manera despectiva, hoy por hoy le ha abierto las puertas a amigos que son corridos por sus familias.

Creo que esto es un efecto positivo de la pandemia, mi familia está en deconstrucción, poco a poco, lentamente.

 Alexandra Rodríguez Cárdenas

Jefa de información

alexandra.rodriguezcs@udlap.mx

Last modified: 18 marzo, 2021

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