Mexicanos, al grito de… ¿al grito de qué?

Written by | Opinión

“Este 15 de septiembre no hay nada que celebrar”… de seguro hemos leído variantes de esa frase en redes sociales durante los últimos años. Yo he de diferir: tenemos bastantes cosas que celebrar estos 15 y 16 de septiembre.

Primero, podemos festejar el  hecho de que tenemos un país por el cual luchar y al que podemos llamar nuestro hogar. Aunque suene cliché, de no haber sido por nuestros héroes de la Independencia, no seríamos quienes somos hoy. De seguro habríamos sido colonia española por varios años más o hasta que la ONU dijera lo contrario.

Además, considero que quizá lo más importante por celebrar es el ser mexicanos. Y ser mexicanos es… bueno, es difícil de explicar: realmente nadie sabe qué es ser mexicano, ni siquiera nosotros.

Tal vez tenga que remitirme a Octavio Paz para darme a entender. En El laberinto de la soledad, el autor explicó que los mexicanos somos una cultura adolescente: constantemente en reflexión sobre quiénes somos, además de que vivimos en un choque ideológico entre nosotros.

Y no lo culpo; después de la Independencia, nuestra historia estuvo repleta de guerras –las Invasiones de los 1800s, la Revolución, la Guerra Cristera y la Guerra Sucia de los 60s-70s, por mencionar algunas– pero casi siempre eran de unos cuantos, no de todos los mexicanos. Concuerdo con Paz: el hecho de que nuestras guerras fueran de unos pocos nos ha separado, y eso ha dificultado poder saber quienes somos y, al igual que él, considero que nuestras divisiones nos pusieron en un limbo de identidad. Nuestras ideas se confrontaron, pero solo para ver cuál era la mejor, no para complementarse.

Pero de 1950 para acá, las cosas han cambiado bastante. Seguimos divididos, sí, pero, por ejemplo, ya ningún ciudadano, sin importar su origen, aguanta que se nos trate mal o que en México siga permeando la violencia. Ya todos estamos cansados. Esto, creo yo, ha generado que nuestra sociedad actual se caracterice, en parte, por que los mexicanos no dejamos que alguien nos lastime, ya sea como personas o como sociedad.

Aun así, nuestra resiliencia y valentía no sirven por sí solas como característica para que digamos que “así somos los mexicanos”. Reitero, seguimos divididos: las situaciones a inicios de mes en la UNAM –las manifestaciones y los porros– y el Tec –un aniversario de lujos– han sido muestra de ello. Pero aun tomando en cuenta nuestra situación actual, espero que con suficiente esfuerzo eliminemos esas divisiones. Si no hay consenso colectivo entre estratos sociales, va a ser imposible definir quiénes somos como Mexicanos.

Paz tuvo razón, pero han pasado más de 60 años desde que El laberinto de la soledad se publicó. Seguimos divididos, sí, pero definir ser mexicano es algo que con el tiempo vamos a construir, contrario a lo que en su momento sostuvo el autor sobre que siempre estaríamos en un limbo de identidad.

Pase lo que pase, debemos, como nación –o gente  que comparte una ideología e identidad en un mismo territorio– formar esta identidad. Pues en el siglo  XXI todos los miembros de la sociedad debemos complementar nuestros paradigmas.

Sin duda, las Fiestas Patrias deben ser una invitación a que reflexionemos sobre ser mexicanos, por eso considero que siempre hay algo por festejar cada septiembre. Debemos celebrarnos a nosotros como ciudadanos de México para aprender a construir nuestra identidad nacional. Somos una nación adolescente, sí, pero la constante reflexión sobre quienes somos nos debe ayudar a mostrarle al mundo que no estamos divididos.

Hoy debemos estar unidos para mostrar lo capaces que somos, pues podemos lograr cosas chin… increíbles como nación.

 

Ann Cervantes Trejo

antonio.cervantesto@udlap.mx

 

Last modified: 17 septiembre, 2018

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