Me gusta pensar que todos entramos un poco inseguros a la carrera. Tal vez no. Tal vez, para algunos, el camino de qué carrera estudiar fue muy fácil. Luego, están las personas a las que les costó horrores elegir una carrera (me incluyo en esta categoría) y otra, donde están quienes la escogieron como escogen lo que van a comer al rato, algo tan trivial y con poco impacto (según ellos) en la vida cotidiana. Sea como sea, es indudablemente una decisión importante.
Hace unos días, cuando fue la ExpoDULAP, ver a los chavos de preparatoria me trajo un sinfín de recuerdos de cuando yo vine a una expo con mi prepa. Insegura de qué estudiar, esperaba que esta me trajera un poco de claridad. Aunque hablé con varios profesores, esa claridad no llegó, o al menos no en la expo, ni en los meses siguientes, ni en el primer semestre de mi carrera. Una carrera que, si bien, yo creía podría gustarme, con el tiempo descubrí que no era así.
Estudiar una carrera es una presión bastante común. Para empezar, el simple hecho de ir a la universidad es un rito que se da por sentado. Que no se te ocurra mencionar que quieres algo diferente porque tus padres —probablemente asustados de que te conviertas en vago— te presionarán más.
Sin embargo, ¿esto realmente nos ayuda a cumplir con lo que queremos hacer? En parte sí. La universidad te da herramientas y relaciones. No obstante, también es cierto que, aunque debes tener una idea de qué es lo que quieres hacer, no necesariamente tienes que ir a la universidad para lograr tus metas.
Si aún no tienes idea de qué estudiar, quiero decirte: no pasa nada. No es que esté bien quedarse en blanco y limitarse a elegir algo cruzando los dedos para que salga todo bien. Si bien hay muchos factores a considerar al estudiar una carrera, no está mal equivocarse en el sentido de que estés dispuesto a experimentar y buscar maneras de encontrar eso que te guste. Algo que debes tomar en cuenta es qué quieres hacer y para qué quieres estudiar una licenciatura; porque de nuevo, no se trata de cambiarte seis veces de carrera (bueno, si tienes el tiempo y el dinero, es respetable, pero llegaría a ser un proceso cansino).
Está bien no estar contentos con nuestra carrera, siempre y cuando actuemos en consecuencia buscando alternativas. Si al menos no te apasiona, que te interese porque pasarás al menos cuatro o cinco años estudiando eso, y ni se diga en tus primeros años de vida laboral. Así que, si te quieres cambiar de carrera o ir a otro lado, salirte o hacer otras cosas, te digo: no pasa nada; cometemos errores, nos equivocamos, pero al final debemos tener el valor suficiente para afrontarlo. Ahí, es donde se encuentra el verdadero valor de hacer un cambio.
Liliana Sánchez Villanueva
liliana.sanchezva@udlap.mx
