Cargando saco ajeno – Segunda entrega
—Oye, Carlos —me decía, poniéndome la mano en el hombro como si fuera a darme un consejo de vida—, ¿por qué no les cuentas a mis amigos por qué prefieres andar dibujando monitos en vez de jugar al fútbol como Dios manda? Y ahí me tenían, plantado frente a esa bola de borrachos, aguantando la misma humillación de siempre. Mi papá no se cansaba de … Seguir leyendo Cargando saco ajeno – Segunda entrega