El sistema de castas de la UDLAP: las MMC

Cafeína para despertar

El viernes escuché una conversación muy curiosa (sin querer, por supuesto), la cosa iba más o menos así: dos alumnos comentaban las dificultades y retos intelectuales que se adquieren al estudiar la carrera de Ingeniería. “Pero Fulano yo no sé de qué se queja, su carrera se pasa durmiendo” – dijo el primero. Cuando el otro contestó: “ser licenciado es muy MMC (mientras me caso)”. Al parecer nuestro estatus social, nuestro nivel intelectual, gustos, preferencias, belleza y futuro en la vida pueden ser determinados por la licenciatura que elegimos. Éste, compañeros, es el sistema de castas de la UDLAP: dime qué estudias y te diré quién eres.

En primer lugar hablaré de nuestros mini dioses verdes: los Aztecas. Nos guste o no, tienen un mérito que tal vez muchos de nosotros no entendemos, pero los invito a que entrenemos con ellos un sólo día (sin vomitar). Podemos o no estar de acuerdo con el trato que reciben y su intelectualidad será por los siglos de los siglos objeto de crítica. Sea como sea, son venerados por ciertos sectores (mayormente mujeres) y odiados por otros: la realeza por excelencia de la UDLAP.

Sigo con las ciencias exactas, los médicos y los ya antes citados ingenieros. No voy a generalizar pero: “Nosotros sí estudiamos”. Antes pensaba que entre gremios no se subestimaban hasta que escuché repetidas veces que “los ingenieros industriales son los licenciados de los ingenieros de verdad”. Los economistas y actuarios hablan otro idioma, un idioma que los licenciados no comprenderían. HU y su diversidad cultural son criticados todo el día, todos los días por todo el mundo, yo admiro su coraje de creer en el poder de lo que hacen.

Finalmente hablaré de los comunicólogos, administradores de empresas, los de negocios y RI. Yo pertenezco a esta casta y no, no estudio Relaciones Internacionales porque “me gusta viajar”, como no todos los administradores de herencias tienen una, o  como no todos los de comunicación sueñan con trabajar en “hoy”.

Al final todos somos juez y parte del sistema de castas de la universidad,  víctimas y victimarios. No creo que exista una carrera “mientras me caso”, como tampoco creo en la necesidad de la etiqueta, somos más que eso; antes de contribuir con el estigma dime: y tú ¿qué estudias?

María Fernanda Soria Cruz

maria.soriacs@udlap.mx