Empoderamiento sexual femenino…¿para quién?
Hace dos semanas asistí al “Taller-Diálogo Ciberseguridad Inclusiva: por un futuro digital seguro para mujeres, jóvenes y niñas en la era de inteligencia digital”. Algo que me resultó tanto innovador como preocupante es la trascendencia del delito a través de las tecnologías emergentes, así como la tipificación de violencia digital, en la cual, nuestro país es pionero. México es uno de los principales promotores de legislaciones que buscan cubrir todos los aspectos de la violencia digital sexual. Esto con motivo de proteger y salvaguardar los derechos de las personas.
Ahora bien, este gran logro no se completó solo, fue una compilación de esfuerzos, impulsados principalmente por una mujer activista dedicada a su causa, con quien tuve el gusto de platicar e intercambiar puntos de vista: Olimpia Coral Melo. Su ponencia fue asertiva y precisa, exponiendo su experiencia como víctima de un ciberdelito sexual, en un México anterior, sin herramientas legales para protegerse de este, así como presentando su herramienta OlimpIA, una IA de denuncias digitales. En contraste con otras ponencias, la suya salió a relucir por querer atribuir la responsabilidad a los perpetradores de esta violencia, en lugar de enfocarse en sus víctimas. Y es que desafortunadamente, en los medios siempre se divulga antes que nada a la víctima, en lugar de quien atentó contra ella; se educa para prevenir y no para dejar de cometer la agresión.
Reflexiones así me traen a la mente una frase de Mary Wollstonecraft que resuena con el tema: “es justicia y no caridad, lo que el mundo necesita”. Es importante pensar en el trasfondo detrás de la cantidad de recursos que se han creado para agredir a mujeres digitalmente. Hay miles de mecanismos para cometer estas agresiones, algunos implican abusos directos, pero entre ellos, el fenómeno que me parece más perverso; es el ciclo de consumo pornográfico y de prostitución digitalizada, que va de la mano con el mito del empoderamiento femenino sexual. Aquel que nos invita a sentir placer al no ser tratadas como personas, “empoderarnos sexualmente”, aquel que nos impone que la instrumentalización de la sexualidad femenina es correcta, aquel que, en su contexto más burdo e histórico, resulta ser nada más que otra estrategia capitalista que parafrasea la narrativa, pero prevalece en esencia; “las mujeres somos objetos de consumo, de deseo”.
Es muy sencillo tergiversar la historia y aún más descontextualizar mis palabras, pero este mito del “empoderamiento sexual” no es más que una fantasía. Lo fue cuando en la antigüedad se consideraba la única cualidad útil de la mujer, lo es cuando se trata de justificar la trata de víctimas de tráfico y delitos atroces; y lo seguirá siendo mientras permitamos que plataformas como OnlyFans extraigan plusvalías sexuales y económicas de nuestros cuerpos ¿A cambio de qué exactamente?
Aunque tratemos de pintarlo de otros colores con discursos transgresores, es buen momento para preguntarse: ¿a quién le beneficia la narrativa tergiversada del empoderamiento sexual femenino?, ¿a quién le beneficia la adicción pornográfica?, ¿a las mujeres como personas e individuos, o a los grandes corporativos?
Esta narrativa, que cobra fuerza en 1953 con revistas como Playboy, promueve una pseudo-emancipación al asegurar que las mujeres poseen cualidades atractivas y deseables para el consumidor. Personalmente, vernos como producto me parece perturbador. Vender esta idea de causarnos nuestra propia calumnia, tiene de estratégico lo que tiene de maquiavélico. Con la cantidad de ciberdelitos, parece no ser suficiente, y desde agresores individuales, hasta gigantes tecnológicos que contribuyen por omisión, se siguen descubriendo más maneras dentro de la realidad tangible y virtual, para vulnerar a la mujer.
Me resulta imposible ignorar la profundidad que hay detrás de cada una de esas decisiones que tomamos, al caer en constructos o vulnerarnos cibernéticamente, cuando la sociedad nos prepara para lidiar con las consecuencias. En lugar de impartir que aquellos perpetradores de violencia, directos e indirectos y los mismos consumidores de esta, merecen sanciones.
Así que a la par de apreciar que en nuestro país actualmente contamos con más herramientas, considero que la mayor reflexión que puede surgir es cuestionarnos como mujeres qué es lo que nos lleva a actuar de la forma en la que lo hacemos con respecto a nuestra vida en sociedad; nuestra sexualidad, nuestros ciberespacios, nuestras relaciones, nuestras acciones, nuestro empoderamiento… ¿Lo hacemos por placer o por complacer?
Maria Cecilia Huerta De Franceschi
Columnista de opinión
Referencias:
Calderón, C., & Calderón, C. (2024, 6 septiembre). Olimpia IA una herramienta digital para dar acompañamien. . . Hipócrita Lector – Los tiempos de la novela poblana. https://hipocritalector.com/portada/olimpia-ia-una-herramienta-digital-para-dar-acompanamiento-a-mujeres/
Capital erótico y cosificación. (s. f.). www.elsaltodiario.com. https://www.elsaltodiario.com/opinion/mala-rodriguez-onlyfans-capital-erotico-cosificacion
Del Consumidor, P. F. (s. f.). La “Ley Olimpia” y el combate a la violencia digital. gob.mx. https://www.gob.mx/profeco/es/articulos/la-ley-olimpia-y-el-combate-a-la-violencia-digital?idiom=es
Equipo. (2017, 28 septiembre). Luces y sombras: la historia de Playboy y Hugh Hefner al desnudo. POUSTA. https://pousta.com/playboy-hugh-hefner-historia/
Pablo. (2021, 28 junio). Ciclo de la adicción | Dale Una Vuelta. Dale una Vuelta. https://www.daleunavuelta.org/ciclo-adiccion/
User, S. (s. f.). OnlyFans: ¿Liberación sexual o capitalización del cuerpo? https://igualia.com/blog/273-onlyfans-liberacion-sexual-o-capitalizacion-del-cuerpo#:~:text=En%20resumen%2C%20OnlyFans%20pertenecer%C3%ADa%20a,los%20cuerpos%20de%20las%20mujeres