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Políticas Públicas y su paralelismo con Cívica y Ética

Desde mi sentir, Políticas Públicas es una materia señalada en su mayor parte por su poca utilidad y bajo interés en estudiantes de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) ajenos a Ciencias Políticas, Derecho o Relaciones Internacionales. Sin embargo, las crecientes tensiones en medio oriente muestran su necesidad ante generaciones próximas a la incorporación del mundo laboral y la contribución estructural de una sociedad en constante cambio que no permanece en límites geográficos, sino que está vinculada a cada nación en el mundo, respondiendo a cada evento o fenómeno contextual a nivel local, estatal, nacional o continental. Por lo tanto, su salida del plan de estudios como materia de tronco común en Ciencias Sociales plantea una problemática equiparable a la eliminación de Cívica y Ética (CE) en la educación básica por la que pasó México.

Rememorando la historia, en el sexenio del expresidente Luis Echeverría, se implementó una reforma educativa que desapareció dicha asignatura, al menos hasta su posterior reincorporación como Civismo en la reforma de 1993 del expresidente Carlos Salinas de Gortari. Pese a esto, fue hasta el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto que se implementó la materia de Cívica y Ética. Estos cambios no permanecen al margen de una simple formalidad ante el nombre de la materia, sino que integraba el manejo de los Derechos Humanos y los valores éticos en CE, mientras que en Civismo se enfocaba a los símbolos patrios y la historia nacional, pero ¿Cuáles fueron las consecuencias de este constante tira y afloja? ¿Cómo una materia de «relleno» fue capaz de regresar a la educación básica? En primera instancia, su retiro generó un desinterés en la participación política, lo que a su vez debilitó la valoración del actual sistema político: la democracia. Desconfianza a las instituciones del Estado y una cada vez menor atención a las elecciones fueron dos repercusiones de la menor participación política por parte de los ciudadanos. Asimismo, con un país polarizado, valores como la tolerancia, el respeto y la justicia perdieron relevancia en varias generaciones, mismas que se encargaron de criar y educar a otras. Quizá lo anterior sea uno de los mayores factores en la lucha constante por la igualdad en ciudadanos marginados y la defensa de comodidades de la clase privilegiada.

Una materia de relleno, cuya ausencia desencadenó problemáticas que hasta la fecha no han desaparecido del todo, continúa siendo subestimada. Y una vez más somos capaces de observar uno de los mayores obstáculos en el avance de México: una población sin interés en su entorno fuera de las cuatro paredes que representan su familia, amigos, escuela y trabajo. Así es como Políticas Públicas se une a un selecto grupo de materias subestimadas que, contrario a lo que se pensó, tenían un uso y una razón de existir.

Mariana Galicia Huanitl

Columnista de Opinión

mariana.galiciahl@udlap.mx

Bibliografía

Ducoing Watty, Patricia. (2018). Educación básica y reforma educativa. IISUE-UNAM. ISBN: 978-607-02-9959-9

González Luna Corvera, T. (2010). Democracia y formación ciudadana. Instituto Federal Electoral. Recuperado de https://www.ses.unam.mx/curso2015/pdf/2oct-GonzalezLuna.pdf

Lira Saade, Carmen. (2001). A medias, la reforma educativa en civismo y derechos humanos. Jornada: Sociedad y justicia. Recuperado de https://www.jornada.com.mx/2001/12/18/030n1soc.html