Podrían haber sido unas elecciones normales y en paz, pero no lo fueron. Hace tres años una planilla contendiente a Poder Ejecutivo del Consejo Estudiantil (CEUDLAP) fue revocada justo el día de las votaciones. Hubo manifestaciones por parte de algunos estudiantes y el CEUDLAP vivió una verdadera crisis: los votantes no sabían qué estaba pasando.
Y a pesar de que se esperaba que nunca volviera a pasar, el semestre pasado se contó la misma historia. Se le notificó a una planilla contendiente a Ejecutivo –por un efectivo, pero poco formal mensaje de WhatsApp– que habían quedado fuera de las elecciones. Debido a que parte del Poder Judicial estaba, de alguna manera, envuelto en el proceso electoral –grandes lagunas del reglamento- , el Juez Presidente del Poder Judicial hizo uso de su voto de calidad para no dar los resultados de las votaciones y que el Poder Legislativo decidiera cómo proceder.
Se celebró una junta que terminó a las dos y media de la madrugada con todos los representantes del Poder Legislativo. Debatieron la decisión y al final la planilla quedó revocada y se pudo anunciar al ganador: la planilla Switch, que hoy dirige el Poder Ejecutivo.
Debido a la gran polémica que generó la jornada electoral, durante este período el Poder Legislativo sometió a votación el retirar la figura del voto de calidad del reglamento. Hecho aprobado. Llama la atención, porque prácticamente todas las comisiones en el mundo sí reconocen esta figura.
Pero lo verdaderamente grave es que la mayor parte de los estudiantes no están enterados de las discusiones para reformar el reglamento. Los integrantes del CEUDLAP deben aprendérselo al pie de la letra; y sin embargo, la pregunta surge: se lo saben, ¿pero lo comprenden?
El próximo semestre será intenso para reformar el reglamento. Porque, después de todo, cero y van dos. ¿Qué nos garantiza que el próximo proceso electoral al fin esté en regla? La cuestión es que el CEUDLAP no tiene un espacio efectivo para comunicarse con los estudiantes, sus decisiones son una especie de misterio. Y por tanto, uno se queda con la duda, ¿tropezaremos con la misma piedra?
Jennifer Mc Namara G.
Jennifer.mcnamarags@udlap.mx
