GRACIAS FUMADORES

lectores-01

 

Los fumadores generalmente no se dan cuenta cómo afectan a las personas que tienen a su alrededor. La verdad es que yo era fumadora social durante la preparatoria y nunca lo hice, pero desde que entré a la universidad, fumar o aspirar el humo del cigarro me causa inconvenientes.

Tengo sinusitis crónica; quienes la tienen saben lo molesta y casi intratable que es esta enfermedad. Me causa dolores de cabeza muy fuertes, congestión y resequedad nasal, y en general una incomodidad extrema porque mi cabeza está repleta de mucosidad de la que no puedo deshacerme. Debido a esto, mi sistema respiratorio es bastante sensible y el polvo de las obras, la resequedad del ambiente o cualquier espora de las plantas me tumba. De igual manera, el humo del cigarro automáticamente me causa molestias y enojos, la verdad. Odiaba estar sentada en cualquier zona de la universidad y que de pronto alguien comenzara a fumar. Aunque seamos un campus que en general tiene muchas zonas abiertas, no significa que el humo desaparezca totalmente en éstas; sí se propaga más rápido, pero sigue siendo un fastidio. Yo no creo que la creación de las zonas de fumadores sean una señal de discriminación, simplemente son una forma de evitar que a los que les molesta, vayan a esas zonas.

Por otro lado, usualmente, las colillas de los cigarros son apagadas en el piso y olvidadas ahí. Yo no entiendo en qué punto dejaron de ser basura. Tapan igual las coladeras, no son de fácil descomposición y son dañinas para cualquier animal que las confunda con comida. Realmente siento que se ha reducido la cantidad de colillas tiradas por el campus.

Yo sé que les puedo dar mil razones de por qué estoy totalmente a favor de estas zonas de fumadores y podrán darme dos mil más sobre por qué no, pero siento que deberíamos verlo más objetivamente. Si a ti no te gusta hacer deporte no vas al gym, pero tienes la posibilidad de correr alrededor del campus; si no te gusta andar en bici, llegas en coche y tienes tu estacionamiento designado. Entonces ¿por qué está tan mal que se les dé una zona de fumar a los que quieran, y que puedan evitar los que no? Después de todo, siento que le han dado vida a zonas a las que antes casi nadie acudía.

REBECA MORA C.

rebeca.moracs@udlap.mx