cincuenta sombras de abuso (no del que estás pensando)

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Por alguna razón u otra, todos hemos escuchado del famoso librito erótico. Desde hace un par de años está en todas partes: en librerías, en revistas e inclusive en la bolsa de la mujer que menos te esperabas. A donde quiera que vaya, le persigue la controversia: que si está lleno de escenas eróticas (cierto), que si comenzó como un fanfiction de Twilight (cierto), que si está terriblemente escrito (cierto), que si es el epítome de la liberación sexual femenina (definitivamente, no es cierto). Sin embargo, literatura basura hay mucha y todo lo anterior podría simplemente ser ignorado de no ser por un importante detalle: la relación abusiva que es representada -y romantizada— por la autora del libro, E. L. James.

La unión entre Anastasia Steele y Christian Grey es una «relación abusiva» y no de la manera en que la mayoría imaginaría. Sí, su relación de BDSM (bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/ masoquismo), es enfermiza, y ha generado gran descontento entre la comunidad practicante, quienes han declarado que los libros ignoran las tres reglas doradas: seguro, sano y bajo consentimiento.

Lo peor de este abuso, sin embargo, sucede fuera de su vida sexual. Christian Grey es un sujeto controlador, celoso y obsesivo, quien al comenzar su amorío con Anastasia, le hace firmar un contrato que estipula, entre otras cosas, que deberá ejercitarse con un entrenador personal, comer únicamente lo que Grey le permita y comenzar a consumir píldoras anticonceptivas. Ella, por otro lado, es una mujer «virginal» sin amigos, independencia o deseos sexuales propios, hasta que él entra en su vida para convertirse en el centro de su universo.

La película de Cincuenta Sombras de Grey se estrena el Día de San Valentín, promocionada como una película romántica. Se ha creado una gran oleada de expectativas respecto a la que recientemente fue llamada por El Universal, «la película más sexual de la década». ¿En serio, acaso nadie se acuerda de Nymphomaniac? A mí, personalmente me parece más una película de terror, de la que saldrán miles de mujeres perdidamente enamoradas del monstruo abusivo.

Sofia Marlasca couoh

sofia.marlascach@udlap.mx