MÉXICO OCUPA EL PRIMER LUGAR EN AMÉRICA LATINA EN POBLACION CANINA EN ABANDONO”
Yo no sé en qué momento se decidió que ver animales en la calle era normal y no había razón para inquietarse. Yo no entiendo en qué momento llevamos a tal extremo nuestro poder racional sobre la naturaleza para decidir que eso no era algo antinatural.
De acuerdo a un reportaje de febrero 2014 publicado en El Financiero, México ocupa el primer lugar en América Latina en población canina en abandono. Simplemente en el Distrito Federal esta población es de un millón 200 mil, según datos de la Secretaría de Salud Local. Tenemos la mala costumbre de pensar que las mascotas son juguetes y olvidamos todas las responsabilidades que conllevan.
Ninguna mascota tiene que ir al trabajo o a la escuela, si quieren comer, salir o bañarse dependen por completo de sus dueños. Imagínense que son un perro o gato doméstico, despiertan con su dueño a las 7:00, desayunan con él y después están en un lugar limitado, encerrados 7 días de la semana, 365 días del año.
A las 20:00 h. (si bien les va) llega su dueño, les da de cenar y se retira al cine, al antro o a ver la tele. ¿Pueden imaginar su tristeza y aburrimiento? Eso sin considerar que probablemente hayan pasado días desde la última vez que les recogieron el excremento (percibido por una nariz más desarrollada).
Las mascotas necesitan muchísimas atenciones, cuidados y generalmente no somos conscientes de ellos. Suele pasar que cuando nos damos cuenta, decidimos liberarlos de su sufrimiento y dejarlos vivir en la calle, sin pensar en los peligros que eso ocasiona en los animales y en nosotros. Desde hace aproximadamente 7 años no se han registrado muertes en humanos por Rabia (El Financiero) pero sí por ataques de jaurías. Yo sé que “no hay razas agresivas sólo malos dueños”, si se supone que son el mejor amigo del hombre ¿cómo somos capaces de ponerlos en una situación de desamparo que los obligue a atacar?
Yo no creo que sea justo pensar que no pasa nada si hay un perro en la calle. No es justo que sufran por situaciones humanas. No está bien que estemos acostumbrados a que los perros callejeros sean la norma. Tenemos que saber que está mal y si no podemos ayudarlos por compasión hacia otro ser vivo, deberíamos intentarlo al menos por ver los daños que nos pueden hacer a los humanos. Eduquémonos, adoptemos en vez de comprar y no seamos cobardes: aceptemos el problema.
REBECA MORA C.
rebeca.moracs@udlap.mx
