Cocaína, marihuana, crack, meta, solventes, hongos, heroína, se sabe de sobra las consecuencias que tiene el uso de estas drogas, lo adictivas que son y el clásico “Don’t do drugs” que todos recibimos en algún momento, pero ¿qué pasaría si una droga tuviera la capacidad de aliviar trastornos como la depresión, mejorar tu capacidad cognitiva y tu creatividad o incluso incrementar tu rendimiento físico?
El dietilamida de ácido lisérgico o LSD por sus siglas en inglés, es una droga psicodélica que se conoce mayormente como “ácido”, y surgió gracias a Albert Hofmann, quien estaba tratando de producir un estimulante sanguíneo para Farmacéuticas Sandoz. Sus efectos alucinógenos fueron descubiertos en 1943 cuando por accidente el mencionado científico consumió un poco de su producto, desencadenando una serie de experimentos durante las décadas de los 40s a 60s. El fracaso en los experimentos dio paso a la popularización de la droga, primero en Estados Unidos pasando a Reino Unido y finalmente en Europa donde terminó de extenderse al resto por el mundo
Cuando la gente consume LSD, los efectos pueden variar de persona a persona, desde ver colores más vívidos, objetos distorsionados -o bien con un halo de luz alrededor de ellos-, distorción en la percepción del tiempo, hasta la sinestesia; sudoración, dilatación de las pupilas y un aumento de la presión sanguínea son también otros efectos. Sin embargo, en este año se ha demostrado que el LSD podría también ayudar al tratamiento de la ansiedad, depresión, alcoholismo, ayudar a solucionar problemas de manera creativa e incluso mejorar el rendimiento físico, llegando a tal grado que incluso la DEA en Estados Unidos ha concedido permisos para realizar nuevas investigaciones.
Basados en los estudios de 1950 y 1960, un grupo de científicos a partir del año 2000 decidió comenzar a revisar los efectos del LSD y otras drogas psicodélicas como un método para aliviar la ansiedad. Realizaron un estudio en el cual pacientes con graves síntomas de ansiedad, depresión, y otros trastornos mentales como Síndrome Obsesivo Compulsivo, al ser tratados con LSD y terapia psicológica, mostraron resultados realmente favorables. El estudio se ha extendido de tal manera que ha llegado a abarcar enfermedades como el alcoholismo y el tabaquismo, entre otras adicciones.
Además, en un estudio realizado en Suiza, donde 12 personas fueron sometidas a un tratamiento psicoterapéutico asistido con LSD (se les otorgó durante 22 sesiones una muestra de 200 µg de LSD y en 8 de ellas una dosis placebo de 20 µg) no se reportó ningún efecto secundario como episodios psicóticos, crisis suicidas o flashbacks (malos viajes). Por el contrario, estos sujetos presentaban una gran disminución en los niveles de ansiedad, mismos que se mantuvieron estables incluso hasta 12 meses después de haber concluido el tratamiento.
A pesar de venirse efectuando desde el siglo pasado, estos estudios nunca habían logrado ser tan concluyentes debido a las restricciones por parte de las agencias dedicadas al combate de las drogas, no obstante, ahora podríamos estar al pie de un futuro donde terapias psiquiátricas, energizantes e incluso algunos tratamientos contra enfermedades lleguen a contener sustancias como esta.
Roberto Eduardo Montufar Aguilar