Polémica en torno al nuevo Museo Internacional Barroco
El año pasado se dio a conocer la próxima construcción del Museo Internacional Barroco (MIB) en Puebla. Dicha construcción se emplazará en la zona de Angelópolis y ha generado polémica tanto por su edificación contemporánea como por el tema del museo. La Catarina entrevistó a dos profesores del Departamento de Letras, Humanidades e Historia del Arte para conocer más acerca del próximo espacio cultural.
| Laurence Le Bouhellec Guyomar | Alberto López Cuenca |
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¿Cuánto costó el proyecto? |
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| No estoy al tanto de quién lo financia, ni tengo la cifra exacta, lo único que yo sé es que los acuerdos económicos y financieros ya se han hecho: el proyecto ha sido aprobado por el ICOM (International Council of Museums) y por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Quizá es un dato que mucha gente no conoce, pero creo que vale la pena tomarlo en cuenta. Esto para asumir que no sólo es el capricho de unas cuantas personas; claro, hay gente que toma las decisiones, por eso ocupan determinados puestos de poder, es parte de su papel. Pero en este caso el proyecto ha sido presentado a instancias internacionales. Hay algo de fundamentación.
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No conozco el proyecto y creo que nadie lo conoce. No hay una propuesta pública de por qué abrir un museo con ese perfil, cuál será el objetivo, a qué tipo de públicos está dirigido y qué tipo de relaciones sociales motivará. No existe un proyecto curatorial ni se ha dicho cuál es la colección. Creo que hay una información básica de la cual no se dispone, sobre todo para un proyecto de esa envergadura, es un proyecto muy ambicioso, de alrededor de 1 390 millones de pesos.
Es una inversión mayúscula y creo que no ha habido difusión. No publicitaria, sino de cuál es el plan programático y de cómo va a funcionar, cuál ha sido el estudio para insertarlo ahí, cuál es la oferta cultural que hay y cómo se inscribe o replantea la oferta cultural existente.
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¿Qué opina acerca de la arquitectura del proyecto? |
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| Se iba a presentar la maqueta en el coloquio Alianza Barroca que tuvo lugar en Enero, pero el arquitecto del proyecto, Toyo Ito, canceló una semana antes. La apertura está planeada para el 2016, dos años de construcción es razonable.
No podemos desconectarnos de nuestra contemporaneidad. Mucha gente ha sido reacia a ciertos enfrentamientos arquitectónicos. Pienso en Ming Pei cuando hizo las famosas pirámides en el patio interior del Louvre. A la gente no le gustaba porque era agresivo visualmente, y lo que vemos hoy es que se ha logrado integrar; hay gente que disfruta el contraste entre estos dos tipos de arquitectura. Somos reacios porque nos asusta, el hombre es poco propenso al cambio y lo relaciona con elementos negativos.
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Toyo Ito responde a qué, ¿cuál es el plan curatorial? Es como si alguien construyera una casa y después llegara a preguntar: “ah… ¿y cuántos son? ¿Tiene muchas visitas?”
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¿Puede funcionar un proyecto como éste? |
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| En cualquier proyecto hay un factor riesgo. Guggenheim Las Vegas fracasó y también se hicieron estudios de mercado. No podemos asegurar nada al cien por ciento. Yo pienso que tenemos que ser optimistas y no limitarnos a pensar que lo nuevo nos traerá problemas.
Hay que tomar en cuenta que el concepto de museo se ha desplazado, ha dejado de ser un contenedor y se desplaza a ser un centro cultural. Un lugar en donde haya un centro de investigación y sea un punto de referencia para coloquios, simposios, etcétera.
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Hay que discutir muchas cosas antes del proyecto, porque a estas alturas el museo no es un edificio; es un reticulador de relaciones sociales en torno a él. Si sólo se concibe como atractor de turismo sólo provocará empleos precarios: personas de vigilancia, gente trabajando en la cafetería, etcétera. Es diferente si se concibe como un nodo que se articula con espacios ya activos: universidades, comunidades de acción cultural, qué se yo.
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¿Cuál es la causa principal de la polémica en torno al museo? |
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| Parte de la polémica tiene que ver con lo que arrastra cualquier proyecto que no hace consenso dentro de una población y del cual la gente no está completamente enterada. Hay polémica porque no todos se ponen de acuerdo en qué se entiende por “barroco”.
Hay gente que se pregunta en los periódicos para qué construir un museo de arte barroco cuando el Centro Histórico ya de por si funciona como tal. Lo primero que hay que entender es que el “barroco” se puede entender de dos maneras: primero como un estilo artístico de determinado periodo histórico. Segundo, como lo que los filósofos y sociólogos como Bolívar Echeverría y Michel Maffesoli han trabajado como ethos, que remite a un estado de ánimo y una forma de emplazamiento existencial: una forma de pensarse y concebir la vida. Esa forma de ver el mundo se proyectó en determinado tipo de pensamiento filosófico, de dinámicas societales, música, arquitectura, etcétera. Echeverría contrapone el ethos barroco con el ethos clásico o romántico. Debido a que el barroco no se maneja desde una estricta visión estilística, sino como forma de emplazamiento, podemos proyectarlo fuera del Centro Histórico. Pero sí hay un problema de comunicación fuerte. Si la gente no se siente involucrada, normalmente no es muy bueno. |
Creo que las decisiones se han tomado sin consenso. Esto apuntaría a que se repiten las malas prácticas que han conducido a la creación de grandes elefantes blancos. Eso me parece que es problemático. Para que el museo de verdad funcione de otra manera, como se ha dicho que sucederá con el proyecto, debe funcionar diferente desde el principio: desde la manera en la que es concebido y de la manera en la que se hace a la comunidad partícipe. Y si tanto abogan por que va a ser un museo distinto, yo veo las mismas formas de siempre: opacidad, inversiones megalomaníacas, arbitrariedad, falta de calidad respecto al proyecto museográfico, oscuridad sobre cuáles son las colecciones.
Pongo un ejemplo: El MoMA (Museum of Modern Art) se rehace en 2000 y estuvo cuatro años reformándose. Hubo un concurso público aun cuando la institución es privada, trajeron cuatro arquitectos y se les encargo un proyecto, para entonces ya habían hecho mesas redondas con artistas locales, especialistas internacionales, directores de museos, con miembros de la comunidad local. Cuando tuvieron eso convocaron a concurso público. Aquí todo se ha hecho de dedazo con dinero público. Eso es inadmisible.
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¿Qué piensa acerca del lugar en donde se construirá el museo? |
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| El museo empieza desde el afuera del museo. Otra parte de la polémica viene porque hay gente que se pregunta, por la zona en donde estará el museo, cómo llegar. El MIB ocupará un espacio en el Ecoparque Metropolitano. Tomando en cuenta que esa zona se conectará con puentes peatonales, hay un proyecto de hilar para que se pueda llegar. Podemos transitar por arriba sin uso de coche o autobús.
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El Ecoparque es inaccesible. Hay un desprecio por la comunidad local. En España pasa algo muy similar: para las administraciones públicas lo que necesita la cultura son edificios, infraestructura. En España se han construido más de 60 centros de arte en 10 años. La perspectiva es unidireccional: el gobierno decide quién y en dónde se hace, quién es el director. Lo que hace es generar una suerte de restructuración de la geografía urbana en torno a ese tipo de intervención, en el caso de Puebla es clarísimo, ¿por qué el museo va en la zona de mayor plusvalía económica actualmente? Una zona problemática, porque Angelópolis es expropiada a principios de los noventa por Bartlet para una utilidad pública, ahora todo lo que se expropió se ha vendido y cachito por cachito, concesionando.
Lo que queda ahora son pequeños remansos de espacios públicos: el parque y el museo son para revalorizar el entorno, para que los inmuebles se revaloricen. Con sólo 100 millones de pesos podrías hacer de Puebla un gran centro cultural. No se ha hecho porque “no sales en la foto”: la continuidad como político se encuentra en redefinir la geografía urbana. El problema de apoyar a la ciudadanía es que no se ve. Lo cual es lamentable porque hay todo para hacer de Puebla un centro cultural: universidades, productores culturales, artistas.
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¿Qué piensa del proyecto a largo plazo? |
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Yo sí estoy le tengo fe, siempre estoy muy a favor de lo nuevo. Lo que teme la gente es que cuando se cambie la administración, no se le dé continuidad. Yo espero que sí haya base, porque el proyecto está muy interesante. La primera exposición es sobre la Nao de China, el primer coloquio será sobre Ciencia, me parece una buena propuesta, porque el barroco es algo más que un estilo.
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Me alarma la quietud con que la comunidad la está aceptando. Me gustaría volver a hablar en 2018 y 2020, si se llega a acabar el museo y que al próximo gobernador no le interese o quiera el suyo
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Jennifer Mc Namara

