Ocupar lugares

Los alumnos de esta universidad tienen oportunidades únicas. Por ejemplo, cuentan con una cantidad de organizaciones estudiantiles como en pocas universidades hay. Existe apertura, en general, por parte de los profesores a apoyar a los alumnos. Sin embargo, existe un fenómeno interesante en la UDLAP: los estudiantes son cada vez más apáticos.
Un ejemplo claro es lo que sucede con la mayor parte de los espacios artísticos de la universidad. ¿Quién ocupa estos recintos? Normalmente, gente de fuera: artistas internacionales que rara vez son apreciados por la mayor parte de la comunidad estudiantil. Los alumnos de Artes no han hecho lo suficiente para exigir a la universidad lo que “debería” ser su derecho: ocupar los espacios artísticos, porque después de todo, son los alumnos quienes pagan una colegiatura para mantener los recintos que promueven el patrimonio artístico.
Además, uno de los principales ejes que publicita la universidad es el éxito de sus egresados, la oportunidad de ejercer prácticas antes de salir al temido mundo real. Si existen espacios destinados al arte, ¿por qué los estudiantes que tengan capacidad para ocuparlos no lo hacen? ¿las curadurías no deberían ser dirigidas por alumnos de semestres avanzados?
Por supuesto, el caso de Artes no es el único. La mayor parte de los alumnos no pertenecen a una organización estudiantil y no participan en acciones para mejorar sus carreras. ¿Cuántos alumnos del área de Negocios —por ejemplo— se interesan en aplicar sus conocimientos en la misma universidad?
El rector, los vicerrectores, decanos y demás autoridades siempre presumen la cantidad de posibilidades que tiene el estudiantado. ¿Hasta qué punto estamos conscientes de esas oportunidades? Y cuando por fin participamos, ¿nos lo tomamos en serio? ¿Intentamos hacer organizaciones de calidad con compromiso? Habría que pensarlo: la universidad es la antesala de un mundo mucho más competido de lo que imaginamos.
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