La galería universitaria enfrenta contratiempos en algunas exposiciones
La Luz de la Nevera es el aula HU 302. Ésta no funciona como un salón de clases, sino como un espacio en el que estudiantes, sobre todo pertenecientes a la licenciatura en Artes plásticas, pueden exponer sus trabajos. Dicha dinámica es todavía desconocida para una gran parte del estudiantado, que no sabe que cada jueves a las 18:00 horas se inaugura una nueva exposición que se mantiene hasta el martes siguiente.
La galería La luz de la Nevera abrió hace casi siete años; cuando el departamento de Artes intercambió instalaciones con el departamento de Arquitectura. En ese momento recibieron el aula HU 302, que se encuentra afuera de las oficinas de Arte. De acuerdo con Joaquín Conde, profesor de tiempo completo y coordinador del proyecto, la Nevera ha tenido más de 250 exposiciones.
“La intención de La Luz de la Nevera es que el estudiante de Artes plásticas, principalmente, tenga la oportunidad de saber qué implica un proyecto, con todo el compromiso que cualquier artista plástico profesional debe tener: la idea es que las piezas tengan visibilidad, que haya una coherencia, una hoja de sala, etcétera. Todos se deben apegar a esto, pues su persona y obra está en riesgo” explica Conde.
Sin embargo, en ocasiones, los expositores no adquieren el compromiso que deberían. Un estudiante de Artes plásticas que cursa los últimos semestres declara que “El filtro de exposición, o forma para calendarizar la obra es malísimo. En ocasiones se hace al dedazo. Yo entiendo que la mayoría de las exposiciones se dan porque los alumnos piden el espacio, pero aunque se supone que hay seguimiento para que los chicos expongan, luego hay cada exposición (aun cuando es un ejercicio de exhibición) que deja mucho que desear. Lo único que logran es que más personas dejen de ir y ahuyentan a su poco público.”
Conde habla también sobre esta situación: “Cada vez se formaliza más el proceso para exponer. El que va a mostrar su trabajo debe tener con tiempo su obra terminada y la invitación que mandamos. No siempre, casi un 50 por ciento de los estudiantes, llegan barriendo.
Nosotros tenemos un espacio en los medios de la universidad, a veces no puedo cumplir porque los estudiantes no tienen sus trabajos; a la mera hora siempre se complica. Y es que exponer no es tan fácil. Ahora estamos más al pendiente para que se haga de la manera más profesional posible; porque en la calle, si no tienes las cosas a tiempo, no expones: yo no he querido hacer ese tipo de cosas; de hecho, ha habido gente que cancela y tengo estudiantes que están en reserva y se meten <<al bomberazo>> a cubrir el turno”.
Dafne Covarrubias es una estudiante de Comunicación que ha expuesto sus trabajos en La Luz de la Nevera, quien comenta acerca de otra dificultad que se presenta para los expositores: “Mira, La Luz de la Nevera no es conocida por carreras que no son de Humanidades. Por unos sí. Pero cuando expuse, como tengo amigos y conocidos de Sociales por ejemplo, los invitaba o les platicaba y no sabían qué era. Muchachos de semestres avanzados. Normalmente tenía que explicarles. Y por un lado es verdad, yo conocí la galería porque estuve en La Catarina en mis primeros semestres, y mis amigos de ese tiempo, por mí, porque los llevaba a ver qué había. Pero de ahí en fuera, pienso que el mundo del arte y las exposiciones, o por lo menos el edificio de Humanidades, está muy apartado de la comunidad universitaria en general.” Covarrubias continúa: “¿De qué sirve trabajar en una idea, desarrollar algo que quieres decir de manera artística, si sólo van a llegar a los que están más apegados al proyecto? Eso lo pensé el día de mi exposición, fueron los de cajón: los de Artes, unos maestros que siempre van, unos amigos cercanos, unos que normalmente iban y otros que parecía que nunca habían ido. Después me enteré de que muchos supieron que expuse, por internet, porque la uni lo publicó en Twitter y en Facebook, eso es una buena herramienta para que la gente sepa qué está pasando, el problema es que se entera ya que el evento pasó”.
Conde finaliza: “El proyecto ha venido creciendo y hace un año se sumó el departamento de Literatura y ellos nos apoyan haciendo las hojas de sala. Lo interesante es que el estudiante de Literatura platica con el de Artes; el de Literatura se las tiene que ingeniar para hacer un discurso coherente acerca de la exposición.
Además, todavía vamos a incluir a un tercer departamento. Al de Lenguas, para que las hojas de sala se traduzcan; éste es un proyecto prometido por la decanatura para que este año se haga un catálogo sobre lo expuesto.
El próximo año está en proceso hacer una exposición del tiempo que lleva la Luz de la Nevera en Capilla del arte para que estudiantes, alumnos y exalumnos que han expuesto ya en el HU 302, hagan una exposición de miniaturas: Podríamos juntar más de 200 trabajos si nos ponemos muy organizados.
Los retardos, ése tipo de cosas en la que quedamos mal, se dan porque no es fácil hacer entender a los alumnos que exponer es un compromiso. Lo importante es que el estudiante se dé cuenta de que el espacio es algo experimental y que se pueden hacer proyectos. Ha habido cosas excelentes, y también ha habido otros alumnos a los que les queda grande un espacio tan pequeño. Sin embargo, creo que La Luz de la Nevera cumple con este primer acercamiento a una actividad profesional. Además, el proyecto es abierto a la comunidad mientras se trate de trabajos plástico-visuales.
Jennifer Mc Namara