Sofofilia
Esta semana, para una clase que nada tiene que ver –o al menos no principalmente– con filosofía, vi cierta película que habla de los regímenes autocráticos: gobierno que se distingue porque la autoridad recae sólo sobre una persona que no tiene regulación de su poder.
En realidad, lo que me llama la atención no es el gobierno autocrático per se, sino la cantidad de manifestaciones de histeria colectiva que se pueden encontrar en la actualidad relacionadas con el poder de ciertos miembros en un grupo.
En general, se habla de que la generación que hoy pisa la universidad es de lo más apática: puede ser. Sin embargo, los grupos de amigos que se forman pueden ser lo suficientemente fuertes como para sumir al participante en un régimen en el que es manipulado y debe entrar en ciertas prácticas con las que no siempre está de acuerdo.
Pensemos en los clásicos grupos que se forman al inicio de las carreras. Los primeros semestres de muchos estudiantes están pautados por una rutina que implica fiesta (y por tanto, estados de autoconciencia sospechosos). Al inicio, casi todos los estudiantes aceptamos con gusto este nuevo modo de vivir; el problema surge cuando alguien quiere desistir y se vuelve el “elemento de hueva” en el grupo.
De la misma manera, pero de manera un poco más tácita, hay estudiantes que discriminan a otros por tener ciertas ideas. Hay gente que no está abierta al debate en áreas de su interés y se forman grupos muy fuertes, pero también muy cerrados, en donde los miembros muchas veces se perciben como los non plus ultra.
Es lógico que todo estudiante pertenezca a un grupo social en la universidad, y puede ser muy benéfico para todas las partes. Después de todo, al ser humano, en general, le encanta la sensación de pertenencia. Pero también hay jóvenes que nunca se dan cuenta del daño que les puede estar haciendo el grupo social y del lavado de cerebro que de una manera muy sutil podemos estar sufriendo.
No escribo esto como método de autoayuda, sino más bien, para que pensemos en cómo es nuestro grupo social y desde cuándo es así: cuantas veces los miembros son juzgados y cuántas otras más no nos preocupamos en preguntarnos los lineamientos tácitos que hay. ¿De verdad estamos cómodos o sólo tenemos miedo de conocer personas nuevas?
Y por último, pero no menos importante: ¿quién ejerce el mayor poder dentro del grupo social? ¿Por qué lo hace justamente esa persona y de qué manera lo hace? Casi siempre hay una especie de mago, que de manera autocrática, dispone de ciertas cosas a su favor en el grupo. Espero que si ese personaje es usted, lector, sepa bien lo que está haciendo y si no… también sepa cómo se mueve el poder en su grupo.
Jennifer Mc Namara