El curador Erik Castillo da ponencia sobre la reorganización del arte
“La paciencia es la forma de escultura emocional más difícil de obtener hoy en día”.
Erik Castillo
En días pasados, la mesa directiva de artes plásticas de la UDLAP celebró la ponencia La búsqueda de la experiencia de conocimiento en la era del sistema de arte contemporáneo, impartida por el curador y crítico de arte Erik Castillo.
Castillo, quien estudió la licenciatura de Artes visuales en la Universidad Nacional Autónoma de México, es un reconocido investigador en el ámbito del arte moderno y contemporáneo. Ante estudiantes y diversos académicos de esta institución el ponente ofreció una charla en la que reflexionó sobre la capacidad que tiene el arte para generar conocimiento en un contexto social en el que la logística y la sobreorganización parecen haberlo dominado todo.
La charla se estructuró desde una perspectiva histórica cuyo punto de inicio se localizó en la generación de la Ruptura, agrupación mexicana de artistas que durante la década de cincuentas comenzó a apartarse de los –en ese momento– ya gastados valores propuestos por el movimiento muralista mexicano, para así avanzar hacia una propuesta izquierdista, nacionalista y –aún más– crítica: “La pintura de la ruptura era la representación de algo, que de forma muy abstracta, sí tiene que ver con el individuo en el espacio político, polis, o el espacio social”. Por primera ocasión en la historia del arte mexicano se vislumbraba a un grupo que proponía una nueva forma de conocimiento que retaba los cánones estéticos y de pensamiento ya establecidos.
Más allá de meras representaciones artísticas, los integrantes de tal movimiento, así como quienes les siguieron, se valieron del formalismo de la ruptura para transmitir y contener energía: al estar interesados en la mirada, buscaban comunicar un conocimiento ciertamente abstracto que debía de ser decodificado por el espectador. La subjetividad volvió a manifestarse. Y los cambios comenzaron a ocurrir. Tal y como Castillo comentó: se trataba de “la lucha del arte dentro del sistema del arte”.
Tanto como la generación de la Ruptura, el geometrismo y el neo-mexicanismo continuaron con el re-encuentro de la subjetividad y la construcción de un entramado cuyo contenido representara un rompimiento con lo ya establecido, con lo escrupulosamente organizado, con el ángulo recto y, sobre todo, un contenido que fuera un saber artístico impregnado de valores políticos nacionalistas de izquierda: Barragán pensaba la arquitectura como sublimación política, el filósofo peruano Juan Hacha se preguntaba cómo se podían actualizar las ideas del comunismo y neo marxismo de manera que se pudieran adaptar a Latinoamérica. La necesidad de construir otra política, una trama distinta: no sentirse perdidos en la logística, como le sucedió a Francis Alÿs.
Es en la transgresión y en lo disruptivo que se genera la experiencia del conocer. Para Castillo el reto del arte contemporáneo es continuar con la producción de conocimiento en una era de logística ritualizada, en un contexto de institucionalización sobreorganizado. “El problema no es desorganizar el sistema, el problema es encontrar un resquicio de conocimiento en el que esa experiencia sea algo más que eso”. Entrar por otras puertas. Hacer uso de diversas salidas. Mandar al diablo al ángulo recto. Pensar. Volver a pensar. Bien lo dijo: “El arte es actitud crítica…es un gesto aleccionador que nos recuerda que somos ciudadanos”.
[wzslider autoplay=»true» transition=»‘slide'» info=»false» lightbox=»true»]
Jerson Hondall