UN NUEVO CAMINO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

Estructurar un debate integral sobre los derechos de los pueblos indígenas implica comenzar entendiendo la complejidad del tema. Se parte del hecho de que cada pueblo es diferente: hay un universo de distintas formas de pensar.

Esta complejidad se torna aún más relevante cuando se le trata de armonizar con el Estado de derecho y las instituciones de cada país. Existen países en los que la población identificada como indígena es mayoría, mientras que en otros, no. Igualmente, la postura adoptada por cada Estado varía dependiendo de factores muy diversos como la historia y los intereses para el desarrollo que cada gobierno ha trazado.

Por sí no fuera suficientemente complicado, tratemos de imaginar la dificultad de llevar este debate a un contexto de multilateralidad: a las organizaciones internacionales. Imaginen coincidir en un mismo recinto la multitud de aspectos que forman parte de cualquier discusión relacionada con los pueblos indígenas. Lo increíble es que ha sucedido: existe toda una historia que los derechos de los pueblos indígenas han recorrido para posicionarse internacionalmente.

Los Convenios 107 (1957) y 169 (1989) de la Organización Internacional del Trabajo y más recientemente, la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), han trazado el camino a seguir en la protección, respetando la rnulticulturalidad.

Este debate ha sido necesario debido a la asimilación cultural que conlleva un proceso mediante el que una cultura comienza a desarrollar similitud con otra, perdiendo riqueza.

Ahora ha surgido la idea de que respetar a los pueblos indígenas y sus tradiciones implica abandonarlos a su suerte.

¿Verdaderamente existe la absoluta certeza de que es imposible armonizar la protección de riqueza cultural con la inclusión? Hasta este momento parece que la tendencia continúa apuntando hacia la alienación, cuando sería posible un nuevo camino. Uno en donde exista un puente que permita mejores condiciones de vida por un lado, y una protección a la identidad y riqueza cultural, por el otro.

 

RUBÉN ÁLVAREZ ESCOBAR

ruben.alvarezer@udlap.mx