¿Eres o te haces?

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Considero que en la actualidad hay mucha más apertura sexual en algunos lugares del mundo. Lamentablemente siempre estamos demasiado ocupados metiéndonos en la vida de los demás y pidiéndoles explicaciones. No puedo decir a ciencia cierta cuántas veces he escuchado: “no puede ser bi, que se decida. Eso es pura confusión o sólo busca acostarse con todo el mundo”. ¿Y a ti qué? Eso es lo que yo me pregunto. Si una persona es gay, bisexual, transexual o asexual debería ser su decisión, siempre y cuando no sea un peligro para los demás.

Según el Instituto Oikos, una ONG en defensa de la discriminación, México ocupa el segundo lugar, a nivel mundial, en crímenes de odio debido a preferencias sexuales. Y según cifras de 2007, cada dos días es asesinada una persona de la comunidad LGBTTI. Ya no hablemos de la necesidad de aceptar las preferencias sexuales, ni siquiera de estar de acuerdo o de responder a la pregunta del millón: ¿nacen o se hacen?, como si fueran bichos raros. Debemos recordar que este tipo de conductas lo único que generan es violencia. A ti qué te importa si son, se hicieron, se operaron, se encueraron, son vírgenes o si nunca han salido del clóset. En el camino hacia un mundo tolerante y utópico, a mí me gustaría empezar por vivir en un mundo, donde la violencia no sea aceptada.

En algún momento fueron los negros, en otro los indígenas, judíos y protestantes. Mi idea no es convencer a todo el mundo de qué es lo correcto. A mí no me importa si son azules, católicos, marcianos, ateos, homosexuales o si se creen magos. Sin importar lo que es socialmente permitido lo único que debería estar prohibido es violentar a los demás. Y los pueblos violentos están tan cegados por mitos y prejuicios que se les olvida evolucionar, mejorar y aprender de las diferencias.

 

REBECA MORA C.

rebeca.moracs@udlap.mx