#YAESTUVO CON LA CORRUPCIÓN

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Los mexicanos sabemos reírnos de todo y en especial de nosotros mis­mos: le hacemos fiestas a la muerte, corridos a los narcos y resultamos particularmente creativos para gene­rar toda clase de hashtags, memes y hasta películas burlándonos de nuestro peculiar presidente. Siempre me ha parecido fascinante esa característica de nuestra cultura, sin embargo también me hace pre­guntarme ¿hasta cuándo reírnos nos va a resultar suficiente? Porque entre risa y risa, tenemos 43 normalistas desaparecidos, una baja del salario mínimo y una nula rendición de cuentas por parte del Estado Mexicano… nuestra paciencia se acaba y con ella la poca confianza que nos quedaba.

La corrupción no es una calle de un sentido”.

El 21 de octubre el INEGI dio a conocer la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) revelando nuestro nivel de confianza en las diferentes esferas de gobierno. Los resultados arroja­ron que 89.7% de los mexicanos desconfía de la policía, 88.4% de los partidos políticos, 78.4% del Ministerio Público y en general un 75.6% de la población considera a la corrupción el pan de cada día para los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal.
Por otro lado, según el Barómetro Global de Corrupción de la or­ganización Transparencia Internacional, ninguna institución mexicana social o política estuvo ni cerca de ser calificada con bajos índices de corrupción. Tampoco se salvaron los medios de comunicación, la in­dustria, el sistema educativo, los militares y el sector salud.
Sin embargo el problema no es solo del gobierno, es nuestro tam­bién, de la sociedad civil en su conjunto: estudiantes, amas de casa, trabajadores, hombres y mujeres. No hemos aprendido a adoptar la cultura de la exigencia, de la información, del pensamiento crítico. La corrupción no es una calle de un sentido. México está hoy en el lugar al que hemos decidido llevarlo. Nuestro país y lo que sucede dentro de él, son el resultado de nuestro compromiso, interés y participación, que al igual que nuestros niveles de confianza yo calificaría como inexistentes.
Dejemos de ser indiferentes, involucrémonos porque importa, porque nosotros importamos. #YaEstuvo con nuestra indiferencia, con nuestra ignorancia, con la corrupción.

 

MARÍA FERNANDA SORIA C.

maria.soriacs@udlap.mx