Desde pequeños se nos enseñó a estar conscientes de todos nuestros actos y hacia quien repercuten. Sin embargo, ¿realmente estamos conscientes? Una de las definiciones de conciencia según la Real Academia de la Lengua Española es “el conocimiento reflexivo de las cosas”, es decir con conocimiento preocupado de nuestro entorno y las cosas que nos rodean, pero ¿a qué va todo esto? Hoy por hoy, el consumismo es un “estilo de vida” que muchos siguen. Este estilo de vida nos ha llevado a quedar ciegos sobre a quién perjudicamos en cada objeto que consumimos y adquirimos.
Verde Grillo hace alusión al pequeño grillo famoso de Disney, distinguido por ser la conciencia externa del personaje Pinocho; el hacerlo reflexionar, no solo del bien y el mal, sino de la consecuencia de sus actos es su rol principal. A lo largo de este semestre pretendo concientizar a nuestros lectores exponiendo los problemas actuales ecológicos que se enfrentan hoy en día, al igual que recomendar actos verdes que ayuden a concientizar nuestro consumismo y por ende soluciones y/o aportaciones benéficas a muchos de estos conflictos.
«este estilo de vida nos ha llevado a quedar ciegos sobre a quién perjudicamos en cada objeto que consumimos y adquirimos”.
Basta con ver más allá de todo lo que pasa por nuestras manos ¿sabemos de dónde viene el agua que tomamos? ¿desde dónde vienen los alimentos que consumimos y cuánto tiempo pasan desde su cosecha hasta nuestro plato? ¿Realmente se respetaron los derechos ecológicos y hubo un trato justo de quien elaboró nuestros zapatos? Preguntas, sobran. Al igual que problemas. No obstante, si todos ponemos nuestro granito de arena y analizamos nuestros actos, nuestro paso por este planeta puede ser de menor impacto ambiental, dándole la oportunidad a nuevas generaciones de vivir en un entorno mucho más saludable. Es aquí donde podemos decir que el ahora es ser consciente, ahora es una obligación humana. Bienvenidos lectores a esta su columna verde.
ANDRÉS ORTEGA C.
