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La Dictadura Perfecta

Despla-dictadura-perfectaués de La Ley de Herodes, Un mundo maravilloso y El Infierno, Luis Estrada regresa con una fórmula que conoce bastante bien y sabe que funciona. La Dictadura Perfecta es una sátira y burla al sistema neoliberal actual, específicamente a los monopolios en los medios de comunicación del país.
La película empieza cuando el presidente de la República comete una “metida de pata” hablando con el embajador de Estados Unidos en México, lo cual ocasiona una explosión en la redes sociales de indignación y burla hacia el mandatario. Como esto no puede quedarse así, inmediatamente la televisora principal publica una noticia aún más grave para que el hecho sea olvidado. El afectado es, en este caso, un gobernador corrupto, quien hace todo lo posible para limpiar su imagen recurriendo también a la televisión.
Resulta extraño que, aunque la cinta hace una clarísima critica a Televisa, la mitad de los actores principales trabajan para esta empresa, demostrando –para mi sorpresa– que su capacidad actoral va más allá de las telenovelas. Tal es el caso de Flavio Medina, Silvia Navarro y Alfonso Herrera en el papel principal: un ambicioso productor de noticieros que lo único que le importa son los niveles de rating.
La película funciona y entretiene bastante, cumple su objetivo de tratar de reflejar una parte de la realidad existente en nuestro país. Con todo, hay algunas escenas que sobran y aportan muy poco a la narrativa, haciéndola más larga de lo necesario. Los personajes resultan a ratos muy exagerados y Estrada recurre a
estereotipos de sus cintas anteriores. La Dictadura perfecta es un espejo de las cosas que vemos todos los días, sin embargo, cada quien decide que es lo que ve, lo que tratará de cambiar y lo que seguirá ignorando.

LAURA URIBE C

laura.uriberz@udlap.mx