"JOVEN UNA VEZ, INMADURO PARA SIEMPRE"

cafeina-01

 

En teoriacute;a, a los 18 nos convertimos en "adultos": sacamos nuestro IFE –más emocionados por ganarle la batalla al cadenero del antro que por votar– y somos oficialmente ciudadanos. ¿Es esto madurar?, ¿se madura alguna vez?, ¿han pensado cuánto y hasta dónde se supone que debemos crecer?

nunca terminamos de madurar, porque hacerlo significaría también dejar de aprender".

Tengo 22 años, a una de mis mejores amigas con un pie en el altar, a varias con novios que considero "señores" y a otras convirtiéndose en mamás. He llegado a creer continuamente que el mundo se me adelanta o que yo me quedo siempre muy atrás, viviendo como en una especie de limbo entre una película de Disney y "El juego de miedo 4"; mientras mujeres de mi edad celebran el primer año de vida de su hijo, compran vestidos de novia o le pagan impuestos al SAT, yo sigo llorando con Tarzán y tender la cama es mi mayor responsabilidad.

En cada cultura han existido desde siempre ritos de iniciación a la adultez. Los aztecas, por ejemplo, consideraban que te hacías hombre en el momento en que capturabas a tu primer prisionero de guerra; en la Amazonia los niños de la tribu Satere-Mawe usan un guante con hormigas por 10 minutos sin gritar para poder casarse; y en Canadá los Indios Algonquinos consumen una droga 100 veces más fuerte que el LSD para olvidar "las vivencias infantiles". ¿Es eso madurez?, tal vez. Tan absurdo suena para nosotros alguno de estos ritos, como para ellos seguramente el nuestro: la emisión de un pedazo de plástico que comprueba nuestra edad.

La madurez está muy malentendida. Mi vecino casi toca los 30 y le tiene un miedo al compromiso, lo que me da risa (aunque supongo que a su novia no le causa tanta gracia como a mí), he visto a amigos de mi papá en el antro con niñas de mi edad y mi hermano menor tiene una actitud hacia la vida que envidio a rabiar.

La madurez viene en cientos de presentaciones, no es un proceso que empiece y termine, no tiene un orden ni un concepto universal y puede significarlo todo, menos el hecho de dejar de aprender. Tal vez seamos inmaduros para siempre pero ¿y eso qué?

FERNANDA SORIA c.

maria.soriacs@udlap.mx