Detenidos sin excusa

Los trabajadores mexicanos de la región fronteriza viven bajo una situación de estrés constante. Alison Elizabeth Lee, profe- sora de tiempo completo del Departamento de Antropología habló sobre su investigación enfocada en la región fronteriza, Arizona, donde se encuestaron 300 trabajadores agrícolas con papeles en regla sobre el estrés que sufrían en esta zona, el 84 por ciento de la muestra ve la militarización cotidianamente.

“En Arizona la militarización se extiende mucho más allá de la frontera, casi el 84 por ciento de la muestra ve la militarización cotidianamente. La mayoría de los agentes utilizan varias características para identificar ilegales, cosas muy superficiales como el fenotipo, la ropa y vehículos, es decir quien tenga ‘apariencia mexicana’ se considera potencialmente un ilegal y bajo esta premisa los pueden retener. Sin embargo, no existe una estratificación enorme para poder identificarlos”.

De la estratificación encuestada, nueve por ciento tuvo la experiencia de ser cuestionado directamente por sus papeles; de seis por ciento, la policía llamó a migración y tres por ciento fue detenido.

“El nivel de desconfianza es enorme, ya que los trabajado- res sienten que se les va a identificar como ilegales, aunque no lo sean. Esto es debido al trato agresivo y brutal de parte de la policía, muchos que han sido testigos temen convertirse en víctimas”, afirmó Lee. Alrededor de una tercera parte de los encuestados experimentó estrés intenso por esos encuentros o encuentros anticipados.

“El estrés crónico lo tomamos como una amenaza a la salud pública de toda una población que vive en la frontera. Hay un gran problema cuando un enorme sector de la población piensa que no tienen derechos”, continuó Lee, “se puede ubicar ese estrés en el contexto del movimiento Black lives matter, en todos los afroamericanos que básicamente no tienen armas y están siendo asesinados por la sospecha de que van atacar a la policía. No se espera un trato respetuoso, sino por el contrario, algo negativo”.

Sólo el 33 por ciento de los encues-
tados supieron cómo hacer una queja oficial. “La tendencia es no reportar ya que muchos tienen miedo de quejarse, porque piensan que puede haber una venganza por parte de la misma policía como algo personal, que perderán su ciudadanía o serán deportados y no es el caso”, aseguró Lee.

Aunque existen movimientos por parte de los miembros de la comunidad para replantear la seguridad de la frontera, esto aún es un problema común.

Itzamara Machorro Mendoza

itzamara.machirrima@udlap.mx