Pista de fórmula 1

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Cuando salgo de mi casa hacia la Universidad en bici -un trayec- to de aproximadamente 15 minutos-, voy contemplando las calles vacías, disfrutando el aire de las 7:30 en mi rostro para terminar de despertar. Es un trayecto bastante tranquilo, hasta que doy vuelta en la famosa 14 ORIENTE, o como le llamo, la pista de Fórmula 1. Eso se siente cuando los autos corren a 60 kilómetros por hora cuando deberían de ir a 30; entonces me pregunto ¿por qué no obedecemos? Será porque no vemos las señales que están coloca- das sobre toda la calle que dice 30 kilómetros o será porque sim- plemente nos vale madres? Triste realidad del mexicano común.

Sea cual sea la razón, es un hecho: hacemos caso omiso a la velocidad máxima permitida y esto puede ser causa de diversos ac- cidentes si no se controla. Me pregunto si las autoridades munici- pales, las de la Universidad y los automovilistas están esperando a que atropellen a alguien para implementar la ley correctamente y multar a los que no respeten, o esperan poner más topes, porque al parecer solamente así entienden las mentes sin cultura vial.

No sólo el exceso de velocidad es el problema, también es que a lo largo de la Universidad sólo hay un cruce adecuado para los pea- tones, que conecta al Colegio Gaos con la puerta de la misma, el cual

stá excelentemente posicionado, ¿pero las demás entradas? Claro, no tienen, porque sólo están pensadas para los que entran y salen en automóvil, y por lo tanto, se ignoran a los demás usuarios de la calle. Estos requerimientos para que la 14 Oriente sea un verdadero corre- dor universitario le corresponden al gobierno de San Andrés, pero creo que la Universidad debería de exigirle a las autoridades munici- pales que se implementen las medidas necesarias para asegurar el ca- mino de los estudiantes, ya que somos nosotros los que más hacemos uso de esta calle. Los invito a bajar la velocidad, todos tenemos prisa.

Daniela Robledo R.

daniela.robledo@udlap.mx