Históricamente, las revoluciones son contagiosas. No sólo en el pasado, sino en nuestra historia reciente. Protestas en Ferguson se convirtieron en un movimiento nacional en Estados Unidos contra el abuso del poder policial. La
revolución en Túnez desembocó en movimientos organizados en redes sociales en varios países como Egipto, Libia y Siria: la llamada Primavera Árabe. Mientras que en Hong Kong, miles de estudiantes ocupaban las calles para exigir su derecho a elegir a sus representantes: la Revolución del Paraguas o Primavera Asiática.
La semana pasada, el ámbito internacional se vio sacudido por la dimisión del presidente de Guatemala Otto Pérez Molina. Su renuncia al cargo llegaba como resultado del voto unánime de 132 Diputados del Ministerio Público, una denuncia de corrupción por parte de la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala, y una revolución social que abarcó el país entero cuando fue dada a conocer su participación en una red de corrupción que incluía a la ahora exvicepresidenta, Roxana Baldetti.
Desde México, todos estos sucesos son vistos como a través de una ventana empañada, como si sucedieran al otro lado del mundo y no en nuestro país vecino. Parece obra de la ficción, imposi- ble de concebir como real, especialmente cuando se vive en un país donde la corrupción es la regla y la mayoría de los ciudadanos ya da por hecho la falta de transparencia por parte de nuestros go- bernantes. Cuando ni la desaparición forzada de 43 personas, ni el escándalo de la Casa Blanca han logrado tener un efecto tangible en el país, resulta inimaginable un resultado de esta magnitud.
Con estas revoluciones tan contagiosas y el agitado panorama político de México, cabe preguntarnos si nuestro país podrá ser partícipe de una nueva Primavera Latinoamericana. Guatemala y Brasil, con las protestas contra Dilma Rouseff tras escándalos de corrupción y el paro económico, se han encargado de poner el ejemplo. El verdadero reto ahora, es atrevernos a seguirlo.
Sofía Marlasca Couoh
sofia.marlascach@udlap.mx
